Fundamentos · 14 · Decisiones

El diario de decisiones.

Escribir la decisión antes de tomarla, para poder juzgarla después por lo que sabías entonces y no por cómo acabó. La plantilla entera, con un caso resuelto.

15 minutosSin cuentaCon plantilla imprimible

Una decisión buena puede salir mal y una decisión pésima puede salir bien. Sin nada escrito antes, es imposible distinguirlas.

Es el problema que resuelve esta hoja, y no es una intuición. En 1975 Fischhoff enseñó que basta con conocer el desenlace para que la gente recuerde haberlo considerado probable desde el principio: el sesgo retrospectivo. Trece años después, Baron y Hershey pusieron el dedo en la consecuencia práctica. Con la misma decisión descrita con las mismas palabras, la gente la calificaba de peor decisión cuando le decían que el paciente había muerto.

Es decir: sin registro, no aprendes de tus decisiones. Aprendes de tus resultados, que es otra cosa y a menudo la contraria.

La plantilla

Seis campos, una cara de folio, y se rellena antes. Si se escribe después ya está contaminada. Los tres primeros son descripción; los tres últimos son lo que hace trabajo de verdad.

CampoQué se escribeLa trampa
1 · DecisiónQué se decide, en una frase y con fechaEscribir un tema («el precio») en vez de una decisión («subir de 12,90 a 14,90 el 1 de octubre»)
2 · ObjetivoQué quieres que pase, con un número y un plazo«Crecer.» Sin cifra no hay forma de saber si funcionó
3 · HechosLo que sabes y podrías demostrar hoyColar supuestos aquí. Si no lo puedes enseñar, va en el campo 4
4 · SupuestosLo que estás dando por hecho sin poder demostrarloDejarlo corto. Casi siempre hay uno más, y suele ser el que decide
5 · AlternativasQué otras dos cosas podrías hacer, incluida no hacer nadaEscribir dos alternativas de paja para que gane la que ya querías
6 · RevisiónFecha concreta para volver, y qué mirarás ese día«Dentro de unos meses.» Sin fecha en el calendario, nadie vuelve

La regla corta

Si no puedes rellenar el campo 4 —los supuestos— es que crees que estás decidiendo con hechos. Casi nunca es verdad, y el campo 4 es el único que predice si esto va a salir bien.

El pre-mortem

Se hace justo después de rellenar la hoja y antes de ejecutar nada. Es una sola pregunta:

Es dos años después. Ha salido mal, y mal del todo. ¿Por qué?

La diferencia con «¿qué riesgos hay?» parece cosmética y no lo es. Preguntar por riesgos invita a una lista defensiva. Dar el fracaso por hecho obliga a explicarlo, y explicar activa la memoria de otra manera. Gary Klein, que lo popularizó en Harvard Business Review en 2007, se apoya en un experimento de Mitchell, Russo y Pennington de 1989: imaginar que un suceso ya ha ocurrido mejoró en torno a un 30% la capacidad de identificar correctamente sus causas.

Se escriben tres razones, no una. Y al lado de cada una, el supuesto del campo 4 que la haría verdad.

Modelo juguete, y conviene decirlo

Ese 30% sale de un experimento de laboratorio de 1989 con escenarios cortos, no de empresas reales seguidas durante años. La técnica es barata y no tiene contraindicación conocida, así que merece la pena; pero nadie ha demostrado que un pre-mortem salve una empresa. Lo que sí hace, y se nota el primer día, es sacar a la mesa la objeción que nadie quería decir en voz alta.

El post-mortem

Llegada la fecha del campo 6, se vuelve a la hoja sin reescribirla. Y se clasifica el resultado en una de tres cajas, que es lo único que importa:

CajaQué significaQué se cambia
Mal supuestoEl campo 4 falló: dabas por hecho algo que no eraCómo compruebas los supuestos antes de decidir
Mala ejecuciónEl supuesto era bueno y la cosa se hizo tarde, a medias o malEl proceso, no el criterio
Mala suerteDecisión correcta con la información de entonces, desenlace maloNada. Y esta es la caja que casi nadie usa

La tercera caja existe para protegerte del sesgo de resultado. Cambiar un criterio que era bueno porque una vez salió mal es cómo se aprenden supersticiones.

Un ejemplo resuelto, con los números

Lucía tiene un empleo y un proyecto propio los fines de semana. Se plantea dejar el trabajo. Esta es su hoja, rellenada en marzo:

CampoLo que escribió
1 · DecisiónDejar el empleo el 1 de junio para dedicarme al proyecto a jornada completa
2 · ObjetivoQue el proyecto cubra mis gastos fijos —1.240 € al mes— antes de que se acabe el ahorro
3 · HechosSueldo neto 1.780 €. Ahorro 11.400 €. Gasto fijo 1.240 €. El proyecto facturó 340 € el mes pasado y lleva cuatro meses creciendo alrededor de un 9% mensual
4 · SupuestosQue ese 9% se mantiene sin mí trabajando más horas. Que el gasto fijo no sube. Que no aparece un gasto grande
5 · Alternativas(a) Seguir a fines de semana seis meses más. (b) Reducir jornada al 60% y aguantar el doble de tiempo
6 · Revisión1 de octubre: mirar si la facturación del mes está por encima de 440 €, que es lo que toca al 9% desde 340

La cuenta rápida, que se equivoca

El hueco mensual es 1.240 − 340 = 900 €. Con 11.400 € de ahorro salen 12,7 meses de pista. Y llegar a 1.240 € desde 340 € al 9% mensual pide dieciséis meses. Doce contra dieciséis: no llega. Es la cuenta que hace casi todo el mundo, y está mal.

La cuenta buena, mes a mes

Está mal porque el hueco no es fijo: se estrecha cada mes, porque el proyecto factura más. Haciendo la resta doce veces en vez de una:

MesFacturaHuecoAhorro que queda
1340 €900 €10.500 €
4440 €800 €7.995 €
8622 €618 €5.230 €
12877 €363 €3.368 €
161.238 €2 €2.781 €
171.350 €cubre2.781 €

Llega. En el mes 17 el proyecto cubre los gastos y quedan 2.781 € sin tocar. La pista de 12,7 meses era una ilusión de aritmética: suponía que la facturación se queda quieta mientras el ahorro baja.

Y ahora el pre-mortem

«Es dos años después y ha salido mal.» La primera razón que escribe Lucía es la buena: el 9% no se mantuvo. Así que hace la misma tabla con crecimientos peores.

Si el crecimiento mensual es…Qué pasa
9% (lo que lleva cuatro meses haciendo)Cubre gastos en el mes 17, con 2.781 € de colchón
6,6%Justo el filo. El ahorro se acaba a la vez que llega a cubrir gastos
6%Se queda sin ahorro en el mes 17, todavía por debajo
4%Se queda sin ahorro en el mes 15, y le faltarían diecinueve meses más

La decisión no es «sí o no». Es «sí, mientras el crecimiento no baje del 6,6% mensual».

Eso es lo que el diario compra por quince minutos de trabajo. Un umbral concreto en vez de una corazonada, y una fecha —el 1 de octubre— en la que mirar un solo número. Si en octubre factura 440 €, sigue. Si factura 390 €, el supuesto se rompió y le quedan diez meses de ahorro para reaccionar, no dos.

Por qué la fecha de revisión es el campo que más se salta

Porque volver es incómodo. Buehler, Griffin y Ross midieron en 1994 cuánto tardaban unos estudiantes en terminar su tesis: predijeron 33,9 días de media y tardaron 55,5. Y cuando se les pidió una fecha en la que estuvieran seguros al 99%, menos de la mitad llegó a tiempo. No es pereza: es que somos malos calculando cuánto tardan nuestras propias cosas. Una fecha escrita no lo arregla, pero convierte el error en un dato que se puede mirar.

Cómo se usa

Imprime esta página. Los seis campos, el pre-mortem y las tres cajas caben en dos folios y no necesitan nada más: ni aplicación, ni cuenta, ni suscripción. Una decisión al mes durante un año son doce hojas.

A partir de la sexta empiezas a ver tu propio patrón, y eso es lo que de verdad sirve. Casi todo el mundo falla siempre por el mismo campo. Unos dan por hecho la demanda; otros, el plazo; otros, que la gente hará lo que dijo que haría.

De dónde sale

  • Fischhoff, B. (1975). «Hindsight ≠ foresight: the effect of outcome knowledge on judgment under uncertainty». Journal of Experimental Psychology: Human Perception and Performance, 1(3), 288–299.
  • Baron, J. y Hershey, J. C. (1988). «Outcome bias in decision evaluation». Journal of Personality and Social Psychology, 54(4), 569–579.
  • Mitchell, D. J., Russo, J. E. y Pennington, N. (1989). «Back to the future: temporal perspective in the explanation of events». Journal of Behavioral Decision Making, 2(1), 25–38.
  • Klein, G. (2007). «Performing a project premortem». Harvard Business Review, 85(9), 18–19.
  • Buehler, R., Griffin, D. y Ross, M. (1994). «Exploring the "planning fallacy": why people underestimate their task completion times». Journal of Personality and Social Psychology, 67(3), 366–381.

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