Tres puertas, un solo edificio.
Las aplicaciones son entradas por situación: llegas con una pregunta concreta, encuentras dónde está explicada y sales entendiéndola. No hay orden obligatorio, ni evaluación, ni nada que completar.
Los roles son el mismo material puesto en el orden que necesita quien hace ese trabajo. Una ruta no es un máster en fila: cruza disciplinas y cierra los prerrequisitos, así que nadie llega a Estrategia sin haber pasado por Modelos de Negocio. Quien cría a un niño también es un papel, y tiene su ruta.
La teoría son los másteres, organizados en módulos. Cada módulo tiene una guía docente —objetivos, resultados de aprendizaje y bibliografía real— y tres capas de contenido: la idea explicada de forma intuitiva, el modelo formal que verías en un curso universitario y un simulador interactivo para experimentar con los parámetros. Más ejercicios resueltos paso a paso y un quiz de 12 preguntas que se supera con el 70% o más.
Por debajo de las tres está el mapa, que es donde se ve qué se apoya en qué: un módulo de Pricing no se entiende sin elasticidad, y eso el mapa lo dice en vez de dejarlo a la suerte. Es la misma idea que un árbol de habilidades, y sube al superar un quiz — nunca por pasar páginas.
Al superar todos los módulos de un máster se desbloquea su examen final integrador, con tres preguntas de cada módulo. Si lo apruebas, puedes generar un certificado de aprovechamiento con tu nombre, tu nota y un código de verificación. Es un certificado propio del programa —no un título universitario oficial— pero el curso está construido con el aparato académico que exigiría una universidad.
Leer cualquier módulo no pide nada. La cuenta aparece al terminar un quiz: para ver la nota, saber cuáles fallaste y que tu avance no dependa de este navegador. Es tu correo y una contraseña, y puedes verla o borrarla entera cuando quieras.