Analítica de Marketing y RRSS
Cómo saber qué funciona de verdad: KPIs que salen de objetivos, seguimiento limpio, atribución honesta y experimentos sin autoengaño.
Cuarenta métricas y ninguna respuesta
Es 1 de abril y Diego abre el panel que le montó un becario en enero. Cuarenta casillas de colores: 8.147 seguidores (+312 este mes), 71.400 impresiones, 4,7% de engagement sobre alcance, 19.860 visitas a la tienda, 2,01% de conversión, 399 pedidos, 11.172 € facturados, 3.412 suscriptores con un 20,4% de apertura. Todo en verde. Diego mira la pantalla diez minutos y no sabe responder a la única pregunta que tenía cuando la abrió: ¿qué hago distinto el mes que viene?
La cuenta que le aprieta no está en el panel. De esos 399 pedidos, 310 son de clientes nuevos y 89 de gente que repite; captar a los 310 le costó, a su CAC de 18 €, unos 5.580 €. Y cada pedido de 28 € le deja 18,20 € de margen bruto (el café le cuesta 4,50 € la bolsa que vende a 12,90 €). Multiplica: 399 × 18,20 = 7.260 €, menos 5.580 € de captación, quedan 1.680 € para el almacén, la web y los envíos. Tostado crece en las cuarenta casillas y no gana dinero.
Repasa las cuarenta preguntándose qué haría distinto si cada número subiera o bajara un 20%. En treinta y cuatro la respuesta es "nada". Ahí está el diagnóstico: un tablero que nadie usa para decidir no es analítica, es decoración con formato de gráfico. La analítica se construye al revés de como se lee: primero la decisión, después el número que la movería, y solo entonces la herramienta.
📋 Guía docente del módulo
Objetivos
- Ordenar métricas en una pirámide (negocio > canal > vanidad) y derivar KPIs desde objetivos, no al revés.
- Implementar seguimiento con UTMs de forma consistente y entender sus límites.
- Comparar los modelos de atribución clásicos y los sesgos de cada uno.
- Aplicar cohortes y retención al análisis de audiencias (newsletter, seguidores, clientes).
- Leer un experimento sin engañarse: peeking, muestra mínima y significancia.
Resultados de aprendizaje
- RA1. Construir la cadena objetivo → KPI → meta para un caso real, descartando explícitamente las métricas vanidosas asociadas.
- RA2. Etiquetar una campaña multicanal completa con UTMs consistentes y detectar los errores típicos de etiquetado.
- RA3. Calcular el reparto de crédito de un mismo journey bajo last-click, primer clic, lineal y posicional, y explicar cómo cambia la decisión de presupuesto.
- RA4. Construir e interpretar una tabla de retención por cohortes de una audiencia (aperturas de newsletter, actividad de seguidores).
- RA5. Identificar en un caso los errores de peeking y muestra insuficiente, y proponer el diseño correcto del experimento.
Bibliografía de referencia
- Kaushik, A., Web Analytics 2.0, Sybex.
- Croll, A. y Yoskovitz, B., Lean Analytics, O'Reilly.
- Kohavi, R., Tang, D. y Xu, Y., Trustworthy Online Controlled Experiments, Cambridge University Press.
Carga de trabajo estimada
12–15 horas en total: lectura y estudio de los contenidos (5 h), simulador de atribución y ejercicios resueltos (3–4 h), diseño de un plan de medición con UTMs y KPIs para una campaña propia (3–4 h), quiz y repaso (1–2 h).
Evaluación: superas el módulo con un 70% o más en el quiz de 12 preguntas. Los contenidos entran además en el examen final del curso, que habilita el certificado de aprovechamiento.
La pirámide: negocio arriba, canal en medio, vanidad al fondo
Diego reparte las cuarenta casillas con una pregunta: ¿esto me dice si gano dinero, me dice si una máquina concreta funciona, o solo me halaga? El resultado es demoledor: 6 métricas de negocio, 11 de canal y 23 de vanidad.
| Piso | Qué mide | Las de Diego | Quién la mira y cuándo |
|---|---|---|---|
| Negocio | Si la empresa gana o pierde con esto | Margen bruto por pedido (18,20 €), CAC (18 €), pedidos de repetición (89), ingresos atribuibles por canal, LTV | Diego, una vez al mes |
| Canal | Si la máquina de cada canal funciona | Conversión de la tienda (2,01%), CTR y coste por clic de la pauta, engagement sobre alcance (4,7%), apertura y clic de la newsletter | El equipo, cada lunes |
| Vanidad | Números que crecen siempre y no deciden nada | Seguidores totales (8.147), me gusta acumulados, impresiones brutas históricas | Nadie que tenga que decidir |
La prueba del algodón de la vanidad es que solo pueden subir: los 8.147 seguidores no bajarán aunque cierre la tienda mañana, y un número que no puede darte una mala noticia no puede darte ninguna. Y el matiz al revés: las de canal no son "menores", son las que explican y anticipan a las de negocio — si el engagement sube al 6% y los ingresos atribuibles no se mueven, hay una historia que contar, y contarla es tu trabajo.
Objetivo → KPI → meta: la cadena entera
Diego escribe en un folio lo que le quita el sueño: "que Tostado deje de depender de captar 310 clientes nuevos cada mes". De ese objetivo —no de la herramienta— sale el KPI: los pedidos de clientes que repiten, hoy 89 al mes. Y la meta: de 89 a 160 en dos trimestres, con lo que los mismos 400 pedidos costarían 4.320 € de captación en vez de 5.580 €: 1.260 € más de margen al mes sin vender una bolsa más.
El error clásico es el contrario: abrir la herramienta, ver qué trae de serie y elegir lo que se mueve bonito — así se llega a un panel de cuarenta casillas. El orden correcto es siempre objetivo → KPI → meta. Y cada KPI necesita tres cosas más, o es decoración:
| KPI de Diego | Hoy → meta | Dueño y frecuencia | Decisión asociada |
|---|---|---|---|
| Pedidos de repetición al mes | 89 → 160 en 2 trimestres | Diego, mensual | Si a los 3 meses va por debajo de 110, se pausa la pauta de captación y ese dinero va a la secuencia de recompra |
| Suscriptores activos de la newsletter | 1.190 → 1.800 | Responsable de contenido, semanal | Si dos semanas seguidas entran menos de 40, se publica una guía nueva |
La última columna es la que convierte una métrica en un KPI: "si baja de X durante Y, hacemos Z", escrito antes de que baje — después siempre aparece una explicación tranquilizadora. Y fíjate: Diego no cuenta suscriptores totales (3.412) sino activos, los 1.190 que han abierto algo en 90 días. El total es vanidad; el activo puede bajar, y por eso sirve.
Regla sana: entre 3 y 5 KPIs por equipo — cuando todo es clave, nada lo es. Las demás no desaparecen, cambian de estatus: son diagnóstico, se consultan cuando un KPI se mueve y no se reportan por deporte. Es la lógica del cuadro de mando de Kaplan y Norton y la del "one metric that matters" de Croll y Yoskovitz en Lean Analytics: en cada etapa manda una métrica y las demás esperan turno.
UTMs: por qué el 62% del tráfico de Diego era "directo"
En marzo Diego publica su guía de molienda y la reparte el mismo día por cinco sitios: un Reel, el enlace de la biografía de Instagram, la newsletter, un WhatsApp a las 12 cafeterías y un comentario en un foro de café. Recibe 2.840 visitas, y al abrir la analítica para ver cuál de los cinco funcionó se encuentra 1.760 (el 62%) marcadas como "directo". Dos de cada tres personas aparecieron en su web por generación espontánea. Con eso no se decide nada.
No es un fallo de la herramienta: las aplicaciones móviles abren los enlaces en su navegador interno y a menudo no pasan el dato de dónde venía el clic. La solución es meter la respuesta dentro del enlace. Los parámetros UTM son etiquetas añadidas al final de una dirección para que la analítica registre el origen:
| Parámetro | Qué responde | En los enlaces de Diego |
|---|---|---|
| utm_source | La plataforma concreta de donde viene | instagram, newsletter, whatsapp |
| utm_medium | El tipo de canal | social, email, mensajeria, cpc |
| utm_campaign | La campaña | guia-molienda-marzo |
| utm_content | La pieza, para comparar creatividades | reel-v1, reel-v2, bio-link |
El enlace del Reel queda así: tostado.es/guia-molienda?utm_source=instagram&utm_medium=social&utm_campaign=guia-molienda-marzo&utm_content=reel-v1 (queda un quinto parámetro, utm_term, para la palabra clave de la publicidad de búsqueda). Con los cinco etiquetados, el mes siguiente el cuadro es otro: 1.180 visitas de la newsletter, 890 de Instagram, 410 de WhatsApp, 120 del foro y 240 de directo real. Ahora sí hay decisión: la newsletter, que le parecía el canal aburrido, mueve más gente que los Reels. La higiene es donde se rompe todo: convención escrita y compartida (minúsculas y sin espacios — para la herramienta "Instagram", "instagram" e "IG" son tres fuentes distintas y el mejor canal aparece partido en tres filas mediocres); nunca UTMs en enlaces internos, que hacen creer a la herramienta que empieza una sesión nueva; una hoja central con cada enlace, su fecha y su responsable; y medium es el tipo, no la marca.
Sus límites: una UTM etiqueta el clic, no a la persona. Si la clienta ve el Reel en el móvil y compra tres días después desde el portátil, son dos visitantes distintos salvo que se identifique con su correo. Tampoco sobreviven a que alguien copie el enlace sin los parámetros, ni a los bloqueadores y a las restricciones de cookies de terceros. No dan la verdad: dan una versión coherente y comparable consigo misma, que ya es infinitamente mejor que un 62% de "directo".
Atribución: el mismo dato, cuatro decisiones de presupuesto opuestas
Lucía, profesora de instituto en Valladolid, compró por primera vez el 23 de marzo, y Diego pudo reconstruir su recorrido entero porque se identificó con el mismo correo en cada paso. El 12 de marzo a las 22:40 ve un Reel de Diego moliendo café mientras hace scroll en el sofá: no hace clic, le da a guardar. El 16 a las 9:15, en la sala de profesores, busca en Google "tostado cafe especialidad", entra en la tienda y no compra. El 19 abre el email de bienvenida con la guía de molienda. El 23 a las 20:05 escribe tostado.es en el móvil y compra dos bolsas, 25,80 €. Once días, cuatro contactos y la pregunta del millón: ¿qué canal hizo esa venta? No tiene respuesta empírica. La atribución es la regla con la que se reparte el mérito, y cada regla cuenta una historia distinta con exactamente los mismos datos.
| Modelo | Cómo reparte | Sesgo principal |
|---|---|---|
| Last-click | 100% al último contacto antes de convertir | Sobrevalora los canales de cierre (marca, directo, email) e invisibiliza el descubrimiento: premia cosechar y castiga sembrar |
| Primer clic | 100% al primer contacto | El espejo del anterior: infla el descubrimiento y no reconoce a los canales que maduran y cierran la venta |
| Lineal | Partes iguales entre todos los touchpoints | Diplomático pero ciego: el vistazo de dos segundos al Reel vale lo mismo que el email que la trajo de vuelta |
| Posicional (en U) | Más peso a primero y último (40/10/10/40) | Razonable para muchos negocios, pero los pesos son una convención, no un descubrimiento empírico |
Lucía no es un caso raro: de los 399 pedidos del mes, 200 son de clientes nuevos con esa misma secuencia —RRSS orgánico → búsqueda → email → directo— y suman 200 × 28 € = 5.600 €. Repártelos con las cuatro reglas:
| Modelo | RRSS orgánico | Búsqueda | Directo | |
|---|---|---|---|---|
| Last-click | 0 conv. — 0 € | 0 — 0 € | 0 — 0 € | 200 — 5.600 € |
| Primer clic | 200 — 5.600 € | 0 — 0 € | 0 — 0 € | 0 — 0 € |
| Lineal | 50 — 1.400 € | 50 — 1.400 € | 50 — 1.400 € | 50 — 1.400 € |
| Posicional 40/10/10/40 | 80 — 2.240 € | 20 — 560 € | 20 — 560 € | 80 — 2.240 € |
Diego gasta 1.400 € al mes en Reels y pauta social. Con last-click, RRSS genera 0 € y hay que cortarlo mañana. Con primer clic, genera 5.600 € sobre 1.400 € —un 4 a 1— y habría que doblarlo. Con lineal, 1.400 €: empata con su coste. Con posicional, 2.240 €, que en margen (1.456 €) apenas paga la factura. Cuatro decisiones incompatibles sobre el mismo canal, el mismo mes y los mismos 200 clientes. El modelo de atribución no describe la realidad: la construye.
Ningún modelo es "el verdadero": son lentes, y la práctica seria es mirar el mismo periodo con dos o tres y quedarse con lo que no cambie. Existen modelos algorítmicos (cadenas de Markov, valor de Shapley) que reparten según el efecto marginal de cada contacto, pero exigen un volumen de datos que Tostado no tiene. Ojo también con las plataformas: cada una se atribuye las conversiones que "vio", así que si Meta y Google vieron a Lucía los dos se anotan la venta y la suma de lo que reportan supera alegremente tus ventas reales. Cuando la decisión es grande, la única prueba es apagar el canal unas semanas o en una región y mirar si caen los pedidos totales (geo-lift, incrementalidad), no los atribuidos.
Cohortes: el sorteo que parecía un exitazo
En enero Diego sorteó una cafetera italiana entre quien se suscribiera a la newsletter: 180 € de premio y 120 € de pauta, y entraron 1.240 suscriptores en nueve días. En febrero publicó la guía de molienda, que le llevó una tarde (unos 150 € si se paga las horas) y trajo 210. En el panel, el sorteo fue la mejor campaña de la historia de Tostado por un factor de seis. Tres meses después separa las dos camadas —una cohorte es eso: un grupo definido por cuándo o por dónde entró— y sale otro negocio:
| Cohorte | Tamaño | Activos mes 1 | Mes 3 | Mes 6 | Han comprado alguna vez | Coste por cliente |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Sorteo de enero | 1.240 | 41% | 14% | 9% | 1,5% → 19 clientes | 300 € / 19 = 15,80 € |
| Guía de molienda (febrero) | 210 | 68% | 55% | 48% | 14% → 29 clientes | 150 € / 29 = 5,20 € |
La cohorte pequeña, la que no salió en ningún titular, ha traído diez clientes más que la grande y a la tercera parte de coste. Y la clave es por qué: quien entra por un sorteo declara interés por una cafetera gratis; quien entra por una guía de molienda declara interés por el café. La promesa con la que captas selecciona a quien captas, y por eso la retención se decide en la captación, no después con mejores asuntos de correo.
Lo instructivo es que el promedio global no ve nada de esto: el 20,4% de apertura que Diego miraba es la media ponderada de las dos, (1.240 × 14% + 210 × 55%) / 1.450 = 19,9%. Un número gris y tranquilizador que mezcla fieles de hace dos años con recién llegados que ya se fueron, y que por construcción no puede contestar a lo único que importa: ¿la gente que capto ahora se queda o se va? Y mira la forma de la curva: el suelo donde se aplana cada cohorte —el 9% y el 48%— es el que multiplica el valor de vida del cliente.
Vale igual para clientes, seguidores y usuarios de una aplicación: cohorte de adquisición, temporal y de comportamiento. Dos matices: no compares el mes 6 de una cohorte con el mes 1 de otra, porque medirías el paso del tiempo y no la calidad de la camada — las tablas se leen en columnas, misma edad contra misma edad. Y no te pases de listo: 210 personas tienen ruido y 3 puntos de diferencia pueden no ser nada. El 9% contra 48% sí lo es.
El lunes de veinte minutos y el primero de mes de dos horas
Lunes, veinte minutos, el equipo, para operar. Seis números de canal con reacción posible esa misma semana: engagement sobre alcance, CTR y coste por clic de la pauta activa, conversión de la tienda, apertura y clic del último envío, altas nuevas en la newsletter y pedidos de la semana. Se buscan roturas y se tolera el ruido: si las altas pasan de 62 a 48, no ha pasado nada, es una semana.
Primero de mes, dos horas, Diego solo, para decidir. Cinco números de negocio con tendencia de doce meses: pedidos totales y de repetición, CAC por canal, margen bruto por pedido, ingresos atribuibles con dos modelos distintos y la tabla de cohortes. Aquí el ruido semanal se promedia, aparece lo que de verdad se mueve y, solo aquí, se cambian presupuestos.
La frecuencia no la decide la importancia de la métrica, sino a qué velocidad puedes actuar sobre ella y cuánto tarda la señal en despegarse del ruido. Diego cambia una creatividad en un día, así que el CTR es semanal; su CAC no se mueve en una semana ni sabría distinguirlo del azar, así que es mensual.
Los dos antipatrones son simétricos. Mirar métricas mensuales con ansiedad diaria —"¡hoy solo llevamos 7 pedidos!"— y reaccionar al ruido: cada corrección basada en ruido introduce ruido nuevo y acabas cambiando de estrategia cada quince días sin darle tiempo a ninguna. Y revisar las operativas una vez por trimestre, cuando la pauta lleva once semanas quemando 40 € al día en una creatividad muerta.
Cómo leer un experimento sin engañarse
Diego prueba dos asuntos para el correo de primavera repartiendo sus 3.400 suscriptores al azar, 1.700 y 1.700. El martes mira: A al 19%, B al 25%, y manda una captura al grupo de WhatsApp con tres emojis de fuego. El miércoles A sube al 21% y B baja al 24%. El jueves están casi iguales. Al final de la semana, A 22,0% y B 24,0%. Un test A/B es la herramienta más honesta del marketing —repartir a la gente al azar es lo único que convierte una correlación en una causa— y también la más fácil de arruinar. Dos trampas se llevan la mayoría de los cadáveres:
Trampa 1: peeking, espiar y parar. Mirar el resultado cada día y frenar el test en cuanto "da significativo". El problema no es mirar: es parar por lo que has visto. El azar produce rachas y cada mirada es otra oportunidad de que la diferencia cruce el umbral, así que si compruebas veinte veces buscando el momento en que parece real lo encontrarás aunque las dos versiones sean idénticas: con monitorización continua y sin fecha de fin, la probabilidad de ver "significativo" tiende al 100% y la tasa de falsos positivos que creías del 5% se va por encima del 20%. Regla: muestra o duración se fijan antes y no se decide hasta llegar ahí.
Trampa 2: muestra insuficiente. ¿Esos 2 puntos son reales? El error estándar de la diferencia con 1.700 por variante es la raíz de (0,22 × 0,78 / 1.700) + (0,24 × 0,76 / 1.700) ≈ 0,0144, o sea 1,44 puntos; z = 0,020 / 0,0144 ≈ 1,39, por debajo del 1,96 que marca el 95%: no concluyente. Detectar de verdad 2 puntos sobre una base del 22% le exigiría unos 7.000 suscriptores por variante, cuatro veces su lista. En la tienda igual: con 100 visitas por variante, un 4% contra un 5% es indistinguible del ruido —4 pedidos contra 5—, y detectar la mitad de mejora cuesta cuatro veces más gente. La consecuencia para Tostado no es dejar de testear: es testear cosas grandes —la ficha entera, otro precio—, porque el color del botón es para quien tiene un millón de visitas al mes.
Tres matices que separan un test honesto de uno decorativo. Uno: una sola métrica de decisión, escrita antes; si Diego mira aperturas, clics, pedidos, ticket medio, bajas y respuestas, alguna "mejorará" por azar y la tentación de declarar victoria con esa es enorme. Dos: significativo no es relevante — con muestras enormes, una mejora del 0,1% sale significativa y no paga ni la reunión. Tres: sí hay una forma legítima de mirar cada día, los métodos secuenciales, que ajustan el umbral según el número de miradas (Kohavi, Tang y Xu, Trustworthy Online Controlled Experiments). Y un test sin diferencia también informa: te ahorra rehacer algo que daba igual.
Simulador: modelos de atribución
El recorrido de Lucía en formato tablero: cuatro touchpoints —RRSS orgánico → búsqueda → email → directo— y 100 conversiones que repartir. Pulsa cada modelo y mira moverse las barras sin que cambie ni un dato de la realidad.
Con last-click, RRSS parece "no convertir nada" y merecería que le corten el presupuesto — el mismo dato que con primer clic lo muestra generando el 100% de los clientes. Ninguno de los dos es la verdad: son reglas de reparto. Por eso las decisiones grandes de presupuesto se validan con experimentos, no solo con el modelo del reporte.
Entonces, ¿qué hace Diego distinto el mes que viene?
El panel se le queda en cuatro KPIs y salen tres decisiones con su cifra: se acabaron los sorteos (300 € trajeron 19 clientes a 15,80 €; 150 € de guía trajeron 29 a 5,20 €), no corta los Reels aunque el informe last-click diga que generan 0 € sino que apaga la pauta dos semanas y mira los pedidos totales, y lanza un único experimento con la ficha entera y "pedidos por visitante" como métrica.
Ninguna necesitaba una herramienta nueva: esperaban a que alguien preguntara, delante de cada número, qué haría distinto si ese número cambiara. La lección del módulo cabe en una frase — una métrica que no cambia ninguna decisión es decoración — y su corolario es lo que más cuesta: la mitad del trabajo del analista no es añadir informes, es tener la autoridad para quitarlos.
✍️ Ejercicios resueltos
Ejercicio 1 — ¿A qué canal le corta el presupuesto? Con los 200 pedidos nuevos del mes (28 € de ingreso medio, 18,20 € de margen) del recorrido Reel → búsqueda → email → directo, Diego gastó 1.400 € en Reels y pauta social, 260 € en anuncios de búsqueda de marca, 45 € en la herramienta de email y 0 € en directo. (a) Calcula el retorno de RRSS con los cuatro modelos. (b) ¿Qué canal "muere" con cada uno si la regla es cortar lo que no cubre su coste? (c) ¿Qué haría un analista serio antes de cortar nada?
Ver solución paso a paso
Paso 1 — Retorno de RRSS. Su coste es 1.400 €. Sobre ingresos: last-click 0 / 1.400 = 0; primer clic 5.600 / 1.400 = 4,0; lineal 1,0; posicional 1,6. Y en margen, que es lo que se cobra (18,20 € de los 28 €): con lineal aporta 910 € contra 1.400 € de coste y pierde 490 €; con posicional, 1.456 € contra 1.400 €, o sea nada; con primer clic, 3.640 €. Los otros dos canales, con lineal, ingresan 1.400 € cada uno sobre 260 € (búsqueda) y 45 € (email).
Paso 2 — Quién muere con cada modelo. Con last-click mueren tres de cuatro (Reel, búsqueda y email figuran con cero); con primer clic, el email y la búsqueda, justo los que traen de vuelta a quien ya te conoce; con lineal, el Reel por 490 €; con posicional no muere nadie. Y el detalle sabroso: el email sale espectacular en los tres modelos que le dan algo porque cuesta 45 €, pero existe gracias a que el Reel captó a la suscriptora. El canal barato hereda el trabajo del caro y se lleva la medalla.
Paso 3 — La lección de gestión. Antes de tocar nada: mirar el mes con dos modelos y quedarse con lo que coincida, y probar la incrementalidad apagando el canal dudoso dos semanas. Cortar un canal de descubrimiento por un informe last-click es el error más caro de la analítica: el daño no aparece este mes, aparece dentro de tres, cuando ya no hay a quién enviarle el email.
Ejercicio 2 — CPA por canal, blended y marginal. En marzo Diego invirtió 3.600 € en pauta, que trajo 150 clientes nuevos, y dedicó al contenido orgánico horas valoradas en 1.980 €, que trajeron 160. (a) Calcula el CPA de cada canal y el blended. (b) Le proponen duplicar la pauta a 7.200 €, con la que por saturación los clientes de pago subirían solo un 50%, de 150 a 225: calcula el nuevo CPA de pago, el blended y el marginal. (c) Con 18,20 € de margen por pedido y recompra cada 6 semanas, decide.
Ver solución paso a paso
Paso 1 — CPA por canal y blended. Pauta: 3.600 / 150 = 24,00 €. Orgánico: 1.980 / 160 = 12,38 €. Blended: 5.580 / 310 = 18,00 €. Ese es el CAC de 18 € que Diego lleva meses repitiendo, y ya se ve que no existe: es la media de un canal que cuesta el doble que el otro.
Paso 2 — Duplicar la pauta. Inversión 7.200 €, clientes 225. CPA de pago: 7.200 / 225 = 32,00 € (sube un 33%: rendimientos decrecientes puros). Nuevo blended: 9.180 / 385 = 23,84 €. Y el número que decide, el CPA marginal: los 3.600 € adicionales compran 75 clientes adicionales, 3.600 / 75 = 48,00 €. No 32 €, y muchísimo menos 23,84 €: el promedio esconde el precio de la última unidad.
Paso 3 — ¿48 € es caro? Con el primer pedido, sí: deja 18,20 € de margen, así que pierde 29,80 € en cada uno de esos 75 clientes. Con la vida del cliente, no: cuatro pedidos a 18,20 € son 72,80 € contra 48 € de coste. Pero recuperarlos exige 2,64 pedidos, o sea 16 semanas frente a las 8 que tardaba con un CPA de 24 €: si el mes que viene toca pagar un lote de café, la decisión rentable sobre el papel lo deja sin liquidez.
Paso 4 — La lección de gestión. Decide el CPA marginal, no el promedio: la pregunta nunca es "cuánto me cuesta un cliente" sino "cuánto me cuesta el siguiente". El blended vale como foto global y es peligroso para asignar, porque promedia un canal barato y no escalable (el orgánico: Diego no puede escribir el doble de guías) con uno caro y escalable (la pauta). Y el techo de la inversión no lo pone el margen sino el periodo de recuperación de la caja: ni duplicar ni quedarse quieto, sino subir en tramos de 900 € midiendo el CPA marginal de cada tramo.
Quiz — Analítica de Marketing y RRSS
12 preguntas — se supera con 70% o más.