Fundamentos de Marketing
Crear, comunicar y capturar valor: por qué el mejor producto del barrio puede estar sin venderse.
Todo el módulo, desde el tostadero de Diego
Diego tuesta café. Compra grano de origen, lo tuesta él mismo cada semana en un tambor de cinco kilos y lo vende en bolsas de 250 g bajo su marca, Tostado. Cualquiera que lo prueba coincide: está buenísimo. Y durante los primeros meses casi no vendió nada.
Su diagnóstico era el habitual: "me falta marketing", entendiendo por marketing hacer más anuncios. El correcto era otro: no había decidido a quién le sirve ese café ni por qué, ni qué tenía que ser verdad para que alguien pagara 12,90 € por 250 gramos de algo que en el súper cuesta 3,50 €. La publicidad es la última pieza de esa cadena, no la primera.
Vamos a acompañarlo todo el módulo con sus números encima de la mesa: la bolsa de 250 g se vende a 12,90 € y a él le cuesta 4,50 € puesta en almacén; la tienda online recibe 20.000 visitas al mes, convierte al 2% y tiene un ticket medio de 28 €; tiene 8.000 seguidores en Instagram y sirve a 12 cafeterías; adquirir un cliente nuevo le cuesta 18 € (su CAC) y quien repite vuelve cada 6 semanas. Con estos ocho números vas a entender las 4P, el embudo, el CAC y por qué su competidor más peligroso no es otro tostador.
📋 Guía docente del módulo
Objetivos
- Comprender el marketing como proceso de creación, comunicación y captura de valor, y no como sinónimo de publicidad.
- Manejar el marco de las 4P (y su extensión a 7P en servicios) como herramienta de diseño de la oferta.
- Analizar el recorrido del cliente con el embudo de marketing y calcular sus métricas básicas (conversión, CAC, ticket medio).
- Identificar la miopía de marketing en casos reales y redefinir un negocio en términos de la necesidad que atiende.
Resultados de aprendizaje
- RA1. Distinguir, ante un caso concreto, qué actividades corresponden a cada una de las 4P y proponer cambios coherentes entre ellas.
- RA2. Clasificar empresas según su orientación (producto, ventas o cliente) a partir de evidencias observables, y justificar la clasificación.
- RA3. Calcular las tasas de conversión de cada etapa de un embudo (visita→lead→cliente) a partir de datos de tráfico y ventas.
- RA4. Calcular el CAC y los ingresos de un embudo completo, y evaluar si la economía del canal es sostenible.
- RA5. Reformular la definición de un negocio en términos de necesidad del cliente (test de Levitt) y anticipar sustitutos no obvios.
Bibliografía de referencia
- Kotler, P. y Armstrong, G.: Fundamentos de marketing, 13.ª edición, Pearson — el marco general: valor, 4P, proceso de marketing.
- Kotler, P. y Keller, K. L.: Dirección de marketing, 15.ª edición, Pearson — la referencia avanzada sobre gestión de la función de marketing.
- Levitt, T.: "Marketing Myopia", Harvard Business Review, 1960 — el artículo clásico sobre definir el negocio por la necesidad y no por el producto.
Carga de trabajo estimada
| Actividad | Horas |
|---|---|
| Lectura y estudio del material | 6 |
| Experimentación con el simulador | 2 |
| Ejercicios (resueltos y por cuenta propia) | 4 |
| Evaluación (quiz de módulo y repaso) | 2 |
| Total | 14 |
El café de Diego es mejor y aun así no se vende
Durante ocho meses Diego hizo lo que le parecía obvio: mejorar el producto. Ajustó el tueste, cambió de proveedor de grano, compró una báscula mejor. El café subió de nivel y las ventas se quedaron en 40 bolsas al mes: 516 € de facturación con un tostador de 5.000 € pagado a plazos. Lo que no hizo en esos ocho meses fue hablar con quien se lo bebía.
Cuando por fin llamó a treinta compradores, descubrió tres cosas que ningún ajuste de tueste iba a resolver: la mitad no tenía molinillo en casa, casi nadie sabía qué significaba "tueste medio" y todos habían comprado por lo mismo — querían tomarse en casa algo parecido a lo de una cafetería buena. Con eso reescribió la ficha de producto y añadió la opción de molienda para cafetera italiana. No cambió el café: cambió lo que el café significaba para quien lo compraba.
Esa es la definición que usaremos, la de Kotler: marketing es el proceso por el cual una organización crea valor para sus clientes y construye relaciones con ellos, para capturar a cambio valor de esos clientes. Fíjate en el orden: primero se crea valor (algo que resuelve un problema mejor que las alternativas) y después se captura (precio, recompra, recomendación). Quien lo invierte vende una vez y no repite. Peter Drucker lo dejó en una frase: el objetivo del marketing es conocer tan bien al cliente que el producto se venda solo.
Necesidad, deseo y demanda: tres cosas distintas
Nadie necesita café de especialidad. Debajo hay una necesidad: despertarse, tener un rato bueno a primera hora, algo básico y humano que existía antes que Tostado. El deseo es la forma concreta que esa necesidad toma en una cultura y un momento: en 1990 era un café de puchero, en 2005 una cápsula de Nespresso y hoy, para cierta gente, una bolsa de origen tostada esta semana. La demanda es el deseo respaldado por capacidad de pago: quien quiere ese café y puede soltar 12,90 €.
De ahí un límite que conviene tener claro: el marketing no crea necesidades. Nespresso no inventó las ganas de tomar café; canalizó una necesidad que ya existía hacia un formato concreto, lo hizo fácil y le puso una máquina delante. Trabajó sobre el deseo y sobre la demanda, no sobre la necesidad.
Matiz que se pierde a menudo: "crear valor" no es "ser bueno", es que el cliente perciba que recibe más de lo que entrega. Diego puede tener el mejor grano de la provincia y crear cero valor si el comprador no tiene molinillo. El valor se mide en la cabeza del cliente, no en la cata.
Las 4P: cuatro decisiones que Diego ya ha tomado sin darse cuenta
Diego no ha diseñado ningún "marketing mix". Pero mira lo que ha hecho: tuesta medio para que el café funcione tanto en italiana como en filtro; cobra 12,90 € la bolsa; solo se puede comprar en su web (y en las 12 cafeterías a las que sirve); y lo cuenta en Instagram enseñando el origen del grano y el día del tueste. Ahí están las 4P completas. La pregunta no es si las tienes: es si son coherentes entre sí.
| P | Decisión central | Lo que ha decidido Diego |
|---|---|---|
| Producto | Qué ofreces | Origen único, tueste medio, 250 g con válvula, tostado la misma semana del envío, molienda a elegir |
| Precio | Cuánto cobras | 12,90 € la bolsa (3,7 veces el paquete del súper) y envío gratis a partir de 25 € |
| Plaza (distribución) | Dónde se consigue | Solo su web y 12 cafeterías. Ni supermercados ni marketplaces |
| Promoción | Cómo lo comunicas | Instagram, 8.000 seguidores, contenido sobre origen, tueste y preparación |
Ese envío gratis a partir de 25 € no es un detalle simpático: es la razón aritmética de que su ticket medio sea de 28 € y no de 12,90 €. Una decisión de precio está fabricando un comportamiento de compra (llevarse dos bolsas en vez de una). Las P no viven en cajones separados.
La incoherencia es el error típico
Supón que a Diego le ofrecen meter Tostado en el lineal de un supermercado. Suena a crecer. Pero ahí su bolsa está a 12,90 € al lado de paquetes de 3,50 €, sin nadie que cuente de dónde viene el grano ni cuándo se tostó. La P de plaza acaba de contradecir a las otras tres: producto de especialidad, precio premium, una promoción que explica el porqué... y un canal donde nadie tiene tiempo de escuchar ese porqué. El cliente no concluye "qué café tan bueno", concluye "qué café tan caro". Al revés pasa lo mismo: si Diego hiciera un 40% de descuento cada quince días, su precio diría "esto no vale 12,90 €" mientras su Instagram dice lo contrario, y gana siempre el mensaje que va acompañado de dinero.
Las marcas que reconoces son coherencia llevada al extremo. Mercadona: marca propia, precio bajo, tiendas eficientes y casi cero publicidad — las cuatro P dicen "esto va de que pagues menos". Zara: producto que rota cada dos semanas, locales en las calles más caras y casi ninguna campaña, porque el escaparate es la campaña. Hawkers jugó al revés y también encajó: gafas baratas, solo online, todo a Instagram.
De 4P a 7P: lo que pasa cuando vendes servicio
Diego también da un taller de cata los sábados, 35 € por persona y doce plazas. Ahí las 4P se le quedan cortas, porque lo que compra el asistente no es una cosa. Para servicios se extiende a 7P: Personas (si Diego explica bien vale 35 €; si suelta un monólogo técnico, no vale nada), Procesos (reservar en dos clics y recibir recordatorio el viernes también es producto) y Prueba física (el local, las tazas, el paquetito que se llevan). En un hotel, la habitación es producto; el check-in sin fricción, el recepcionista y el lobby son las otras tres P.
Las 4P las formuló McCarthy en 1960 y las popularizó Kotler; las 7P son la extensión de Booms y Bitner (1981) para servicios. Se le critica, con razón, que está escrito desde la empresa y no desde el cliente — de ahí las 4C (cliente, coste, conveniencia, comunicación). Úsalo como lista de comprobación de decisiones, no como teoría del comportamiento del comprador.
Tres orientaciones: producto, ventas y cliente
Orientación al producto. Son los ocho primeros meses de Diego: "hagamos el mejor café posible y la gente vendrá". El café llegó a puntuar alto en cata y siguió vendiendo 40 bolsas al mes. El riesgo no es hacer buen producto —eso siempre ayuda—, es enamorarse de la solución en vez del problema y no enterarte de que tu comprador no tiene molinillo. Le pasó a Nokia con teléfonos indestructibles cuando el mercado ya pedía otra cosa.
Orientación a las ventas. Diego probó la vía contraria: llamar en frío a 60 cafeterías con un guion de descuentos. Cerró tres y dos dejaron de pedir al segundo mes. Es lo típico de productos que nadie busca solo (seguros de decesos) o de empresas con exceso de stock: se empuja lo ya fabricado con presión comercial. Genera transacciones, no relaciones — el cliente presionado no vuelve, y en un negocio que vive de la recompra cada 6 semanas eso es letal.
Orientación al cliente (o al mercado). Es lo que hizo al llamar a los treinta compradores: partir de la necesidad y construir la oferta desde ahí. Mercadona lleva décadas haciendo de esto un sistema —hasta le puso nombre al cliente, "el jefe"— y por eso retira referencias que no rotan aunque gusten dentro de casa. No va de ser buena persona: entender al cliente antes de fabricar sale más barato que fabricar y después buscar a quién convencer.
Las tres conviven en la misma empresa. Lo que define su orientación es quién manda cuando hay conflicto: el maestro tostador, la dirección comercial o los datos de lo que pide el cliente.
El embudo: los 20.000 de arriba y los 400 de abajo
El mes pasado entraron 20.000 personas en la tienda de Diego. Compraron 400. No es un fracaso: es lo que pasa en cualquier tienda online. Nadie va de no conocerte a comprarte en un solo paso, y en cada escalón se cae gente. Por eso se llama embudo y no tubo. Así se desglosa su mes:
| Etapa | Qué pasa en Tostado | Cifra del mes | Métrica |
|---|---|---|---|
| 1. Awareness | Alguien ve un Reel sobre el origen del grano y entra en la web | 20.000 visitas | Alcance, visitas, impresiones |
| 2. Interés | Se descarga la guía de preparación y deja su email (se vuelve lead) | 2.000 leads → 10% | Leads, tasa visita→lead |
| 3. Conversión | Hace su primer pedido | 400 clientes → 20% | Clientes, tasa lead→cliente, CAC |
| 4. Fidelización | Vuelve a pedir a las 6 semanas, o se pasa a la suscripción | Cada 6 semanas | Recompra, LTV, recomendación |
Las tasas se encadenan multiplicándose: 10% × 20% = 2%, que es la conversión total visita→cliente que aparece en su panel. Con un ticket medio de 28 €, el mes cierra en 400 × 28 = 11.200 € de ingresos.
CAC y ticket medio: la pareja que decide si el canal aguanta
Diego se gastó 7.200 € en marketing ese mes (anuncios, quien le lleva las redes, la herramienta de email). El CAC —coste de adquisición de cliente— es esa cifra entre los clientes nuevos: 7.200 / 400 = 18 € por cliente. Ponlo al lado de lo que deja un cliente en su primera compra, que no son los 28 € del ticket sino su margen bruto: cada bolsa deja 12,90 − 4,50 = 8,40 € (un 65% del precio), así que un pedido de 28 € deja unos 18,20 €.
Compara: gana 18,20 € y ha pagado 18 € por traer a esa persona. La primera compra le deja 20 céntimos. O sea: el negocio de Diego no gana dinero vendiendo café, gana dinero vendiendo el segundo café. Si el cliente vuelve cada 6 semanas, en un año hace unos 8 pedidos y deja 8 × 18,20 = 145 € de margen por 18 € de CAC. Si no vuelve, Diego ha trabajado gratis. Esa cuenta —lo que deja un cliente en toda su vida frente a lo que costó traerlo— es el LTV, y se desarrolla en Analítica.
La lección operativa: antes de gastar en llenar el embudo por arriba, mira dónde se pierde más gente. De cada 100 visitas de Diego, 90 se van sin dejar el email. Subir el cierre del 20% al 25% le da 100 clientes más al mes sin pagar una sola visita adicional: duplicar tráfico cuesta dinero todos los meses, arreglar un formulario se paga una vez.
Simulador: el embudo de Tostado
Los mandos vienen con el mes real de Diego: 20.000 visitas, 10% visita→lead, 20% lead→cliente y 7.200 € de gasto (el ticket va de diez en diez, así que sus 28 € se redondean a 30). Sube el cierre del 20% al 25% sin tocar nada más: mismos euros, más clientes, CAC más bajo. Luego baja el ticket a 20 € y mira cuánto aguanta el canal.
Como las tasas se encadenan, mejorar un poco cada etapa rinde más que forzar una sola. Y ojo: el simulador da ingresos, no beneficio. Para saber si el canal se sostiene hay que comparar el CAC con el margen del ticket (en Tostado, el 65% de 28 € son 18,20 €), no con el ticket entero. Es el error de lectura más frecuente en los paneles de e-commerce.
La miopía de Levitt: Diego no vende café en grano
Pregúntale a Diego en qué negocio está y dirá "vendo café de especialidad en grano". Parece obvio y le deja ciego ante la mitad de sus problemas, porque nadie se levanta queriendo comprar café en grano: la gente quiere tomarse un café mejor en casa. Ese es su negocio.
El cambio de frase cambia el mapa entero. Si el negocio es "vender grano", sus competidores son los otros tostadores de especialidad, cuatro o cinco en su ciudad. Si el negocio es "que alguien se tome un café mejor en casa", sus competidores son Nespresso —que resuelve lo mismo sin molinillo, sin báscula y sin pensar—, el Hacendado de Mercadona a 3,50 € y la cafetería de abajo, donde por 1,40 € te lo hacen y te lo sirven. Con ese mapa, la fricción de moler deja de ser un detalle técnico: cada cliente que abandona porque no tiene molinillo se lo lleva una cápsula.
Y abre puertas: si el negocio es el café en casa, vender molinillos, una guía de dosificación o una suscripción cada 6 semanas no son inventos, son el mismo negocio.
Esto lo formuló Theodore Levitt en 1960 en "Marketing Myopia" (Harvard Business Review). Su tesis: las empresas fracasan cuando definen su negocio por el producto que fabrican y no por la necesidad que atienden. Su ejemplo célebre son los ferrocarriles estadounidenses: no decayeron porque cayera la demanda de transporte —la demanda creció—, sino porque creyeron estar en el negocio de los trenes en vez del de mover personas y mercancías, y no vieron venir a camiones, coches y aviones como competencia hasta que fue tarde.
El test práctico es una frase: completa "estamos en el negocio de..." con una necesidad, nunca con un producto. Kodak estaba en el de guardar recuerdos, no en el de vender carrete; los videoclubes, en el del entretenimiento en casa, no en el de alquilar cajas de plástico, y por eso Netflix les pasó por encima.
Advertencia de la literatura posterior: la definición también se estira demasiado. Si Diego decide que está en "el negocio del bienestar matinal" acabará vendiendo zumos y velas sin ser bueno en ninguno. La definición útil es la más amplia en la que sigues teniendo ventaja real: ni tan estrecha que no veas al sustituto, ni tan ancha que no sepas competir.
✍️ Ejercicios resueltos
Ejercicio 1 — El Black Friday de Diego. En noviembre gasta 10.800 € en campañas (frente a 7.200 € de un mes normal) y aplica un 20% de descuento en toda la tienda. Resultado: 36.000 visitas, 2.880 dejan su email y 576 compran, con un ticket medio de 26 €. Calcula las tasas, la conversión total, el CAC y los ingresos, y decide si el mes ha sido bueno.
Ver solución paso a paso
Paso 1 — Tasas. Visita→lead: 2.880 / 36.000 = 8%, peor que su 10% habitual (el tráfico comprado llega más frío que el de su Instagram). Lead→cliente: 576 / 2.880 = 20%, esta se mantiene.
Paso 2 — Conversión total. 576 / 36.000 = 0,016 = 1,6%, frente al 2% de un mes normal. Verificación: 8% × 20% = 0,016 ✓. Como las tasas se multiplican, basta con que una empeore para arrastrar el conjunto.
Paso 3 — Ingresos y CAC. Ingresos = 576 × 26 = 14.976 € (frente a 11.200 €: +34%). CAC = 10.800 / 576 = 18,75 €, algo peor que sus 18 € habituales.
Paso 4 — La cuenta que importa: el margen. Con el 20% de descuento la bolsa se vende a 12,90 × 0,80 = 10,32 € y sigue costando 4,50 €, así que deja 5,82 € — un 56,4% del precio, frente al 65% habitual. Margen de un pedido medio: 26 × 0,564 = 14,66 €. Y el cliente ha costado 18,75 €.
Paso 5 — Conclusión. Cada cliente nuevo de noviembre entra con una pérdida de 18,75 − 14,66 = 4,09 € en su primera compra. Por 576 clientes, el mes de récord ha destruido unos 2.356 €: la facturación ha subido un 34% y el negocio ha ido a peor.
La lección de gestión: captar con descuento solo tiene sentido si te crees la recompra. Si esos 576 vuelven a las 6 semanas a precio completo (18,20 € de margen), los 4,09 € de pérdida se recuperan en el segundo pedido y de sobra; si el descuento ha atraído a cazadores de ofertas, Diego ha pagado 2.356 € por una subida de ventas que se le va en enero. Nunca celebres una cifra de facturación sin mirar quién ha entrado y a qué precio.
Ejercicio 2 — ¿Comprar más visitas o arreglar la tienda? Diego tiene 3.000 € para invertir sobre su embudo normal (20.000 visitas, 10% visita→lead, 20% lead→cliente, ticket 28 €, 7.200 € de marketing). Dos opciones: (a) anuncios que compran visitas a 0,40 € cada una, o (b) rehacer la ficha de producto y el pago, lo que subiría el cierre del 20% al 28%. ¿Cuál elige?
Ver solución paso a paso
Paso 1 — Situación base. Clientes = 20.000 × 0,10 × 0,20 = 400. Ingresos = 400 × 28 = 11.200 €. CAC = 7.200 / 400 = 18 €.
Paso 2 — Opción (a), más tráfico. 3.000 / 0,40 = 7.500 visitas extra → 27.500 visitas. Clientes = 27.500 × 0,10 × 0,20 = 550. Ingresos = 550 × 28 = 15.400 € → +4.200 €. CAC = (7.200 + 3.000) / 550 = 18,55 €: sube.
Paso 3 — Opción (b), mejor conversión. Mismas 20.000 visitas. Clientes = 20.000 × 0,10 × 0,28 = 560. Ingresos = 560 × 28 = 15.680 € → +4.480 €. CAC = 7.200 / 560 = 12,86 €: baja casi un tercio.
Paso 4 — Del ingreso al margen. 4.200 € de ingresos no son 4.200 € en el bolsillo. Con margen del 65%, la opción (a) aporta 4.200 × 0,65 = 2.730 € contra 3.000 € de coste: el primer mes pierde 270 €. La (b) aporta 4.480 × 0,65 = 2.912 € contra 3.000 €: se paga sola casi al mes.
Paso 5 — El año completo. Ahí está la diferencia de verdad. La campaña hay que volver a pagarla cada mes: 12 × 3.000 = 36.000 € al año. La ficha rehecha se paga una vez y sigue convirtiendo al 28% en marzo, en julio y en noviembre: 12 × 2.912 = 34.944 € de margen adicional por 3.000 € de inversión única.
La lección de gestión: antes de comprar más agua, tapa los agujeros del balde. Comprar tráfico sube el CAC por definición; mejorar la conversión lo baja y el efecto se queda instalado. Y una advertencia honesta: ese salto del 20% al 28% es una estimación, y por eso estas cosas se prueban con un test A/B antes de darlas por buenas — lo verás en Analítica.
Quiz — Fundamentos de Marketing
12 preguntas — se supera con 70% o más.