Motivación
Autodeterminación, metas y expectativas: qué hace que alguien se esfuerce, y por qué el incentivo a veces empeora justo lo que quería mejorar.
El bonus que hundió las altas
En febrero, Sergio montó un incentivo para los 96 monitores: 15 € por cada socio nuevo que se inscribiera diciendo su nombre. La lógica era impecable. Pagar por lo que quieres que ocurra. En marzo las altas subieron un 9%. En mayo estaban por debajo del punto de partida, dos monitores buenos se habían ido y las encuestas de socios habían caído medio punto.
Lo que pasó es reconstruible. Los monitores que ya se paraban a charlar y a corregir posturas dejaron de hacerlo con quien ya era socio, porque eso no puntuaba. Los que arrastraban gente empezaron a competir entre ellos y a discutir a quién le tocaba cada alta. Y un monitor con doce años en Ritmo lo resumió en la reunión: "llevo doce años haciendo esto porque me gusta, y ahora me estáis diciendo que lo hacía por quince euros".
Ese es el problema central del módulo, y no se resuelve con "hay que motivar más". La motivación no es una cantidad, es una estructura: tiene tipos que se comportan distinto, condiciones que la sostienen y formas de romperla desde fuera con la mejor intención. Vamos a ver las tres teorías que mejor aguantan la evidencia — autodeterminación, fijación de metas y expectativas —, y también cuáles de las que todo el mundo cita están, sencillamente, sin respaldo.
📋 Guía docente del módulo
Objetivos
- Distinguir motivación intrínseca, extrínseca y sus grados de internalización según la teoría de la autodeterminación.
- Comprender el efecto de socavamiento de las recompensas y sus condiciones de aparición.
- Aplicar la teoría de la fijación de metas de Locke y Latham, incluidos sus moderadores y sus efectos secundarios.
- Formalizar la motivación como producto de expectativa, instrumentalidad y valencia (Vroom) y explotar su carácter multiplicativo.
- Evaluar críticamente los modelos clásicos de Maslow y Herzberg a la luz de la evidencia disponible.
Resultados de aprendizaje
- RA1. Diagnosticar, ante un caso de desmotivación, cuál de las tres necesidades psicológicas básicas está siendo frustrada y proponer un cambio concreto.
- RA2. Anticipar si una recompensa dada socavará o no la motivación intrínseca aplicando los criterios del metaanálisis de Deci, Koestner y Ryan.
- RA3. Reformular un objetivo vago en una meta específica y difícil, comprobando que se cumplen sus moderadores.
- RA4. Calcular la fuerza motivacional de un incentivo con el modelo de Vroom e identificar cuál de los tres factores está limitando.
- RA5. Detectar en un sistema de incentivos reales los efectos perversos previsibles (desplazamiento de esfuerzo, riesgo excesivo, deterioro de la cooperación).
Bibliografía de referencia
- Ryan, R. M. y Deci, E. L.: Self-Determination Theory, Guilford Press, 2017. La exposición completa de la teoría por sus autores.
- Deci, E. L., Koestner, R. y Ryan, R. M.: "A meta-analytic review of experiments examining the effects of extrinsic rewards on intrinsic motivation", Psychological Bulletin, 1999. El metaanálisis del efecto de socavamiento, con la réplica de Eisenberger y Cameron en el mismo debate.
- Locke, E. A. y Latham, G. P.: "Building a practically useful theory of goal setting and task motivation", American Psychologist, 2002. Treinta y cinco años de programa de investigación resumidos.
- Ordóñez, L. et al.: "Goals Gone Wild", Academy of Management Perspectives, 2009. Los efectos secundarios de las metas agresivas, con casos empresariales.
- Vroom, V. H.: Work and Motivation, Wiley, 1964. La formulación original de la teoría de las expectativas.
Carga de trabajo estimada
| Actividad | Horas |
|---|---|
| Lectura y estudio del material | 6 |
| Experimentación con el simulador | 2 |
| Ejercicios (resueltos y por cuenta propia) | 4 |
| Evaluación (quiz de módulo y repaso) | 2 |
| Total | 14 |
Autodeterminación: tres necesidades y un continuo
La teoría de la autodeterminación (Deci y Ryan) es hoy el marco dominante en psicología de la motivación, y parte de una afirmación fuerte: hay tres necesidades psicológicas básicas cuya satisfacción produce motivación de calidad y cuya frustración la destruye.
- Autonomía. Sentir que uno es el origen de sus acciones. No es hacer lo que a uno le da la gana: es que lo que haces tenga sentido para ti y no lo vivas como imposición. Un monitor de Ritmo que elige el enfoque de su clase tiene autonomía aunque el horario sea fijo.
- Competencia. Sentirse eficaz, notar que se progresa, recibir retroalimentación que informe. Es la necesidad que explica por qué un puesto sin ningún reto quema tanto como uno imposible.
- Vínculo (relación). Sentirse conectado con otros y que a alguien le importa lo que haces. En una plantilla con 38% de rotación, esta es la que primero se cae: si tu compañero de turno cambia cada cuatro meses, no hay con quién vincularse.
El continuo: no hay dos motivaciones, hay seis
La distinción popular entre motivación intrínseca y extrínseca es demasiado tosca. La teoría propone un continuo de internalización que va de la desmotivación a la motivación intrínseca pasando por cuatro grados de regulación extrínseca: la externa (lo hago por el premio o por evitar el castigo), la introyectada (lo hago para no sentirme culpable o por quedar bien, la más corrosiva), la identificada (lo hago porque veo que importa, aunque no me guste) y la integrada (lo hago porque encaja con quien soy).
La utilidad práctica de este continuo es enorme, porque casi ningún trabajo es intrínsecamente motivador todo el rato. Recoger las mancuernas del suelo no le gusta a nadie. El objetivo realista de un buen jefe no es que a la gente le encante limpiar la sala: es mover esa tarea de la regulación externa a la identificada, que se entienda por qué importa y quién sale perjudicado si no se hace. Eso sí es alcanzable, y sostiene la conducta cuando nadie mira.
El efecto de socavamiento
Aquí está el hallazgo que explica el bonus de Sergio. El metaanálisis de Deci, Koestner y Ryan (1999), sobre 128 experimentos, encontró que las recompensas tangibles, esperadas y contingentes al desempeño reducen de forma fiable la motivación intrínseca hacia tareas que ya eran interesantes. En cambio, el elogio verbal y la retroalimentación positiva la aumentan, y las recompensas inesperadas o no contingentes no la dañan.
El mecanismo propuesto es un cambio de lugar de causalidad percibido: mientras hago algo porque quiero, la causa soy yo; en cuanto me pagan por ello, la causa pasa a ser el pago, y cuando el pago desaparece la conducta se cae. Los estudios clásicos de Lepper con niños y dibujos son el ejemplo canónico: a quienes se premió por dibujar dibujaron menos después, en el rato libre, que quienes no recibieron nada.
Matiz honesto, y es importante. Este resultado tuvo una polémica larga: Eisenberger y Cameron publicaron metaanálisis que concluían que el efecto era limitado y sobreinterpretado, y el intercambio duró años. El consenso razonable hoy es intermedio y bastante preciso: el socavamiento es real pero condicional. Requiere que la tarea sea intrínsecamente interesante de partida, que la recompensa sea tangible, esperada y ligada al desempeño, y que se viva como control y no como información sobre lo bien que lo haces. Pagar un sueldo justo no socava nada. Poner un bonus por alta a alguien que disfrutaba enseñando, sí.
Fijación de metas: lo más sólido que tiene el área
Si hay una teoría de la motivación con evidencia acumulada de sobra, es la de Locke y Latham: más de mil estudios en cuatro décadas, con muestras de campo y de laboratorio. Su conclusión central es engañosamente simple: las metas específicas y difíciles producen más rendimiento que las fáciles, que las vagas y que el "haz lo que puedas". Y la relación entre dificultad y rendimiento es lineal en un tramo amplio, hasta el límite de la capacidad.
Que "haz lo que puedas" rinda peor que una meta exigente es contraintuitivo y muy robusto. La razón es que la meta hace cuatro cosas: dirige la atención hacia lo relevante, moviliza esfuerzo proporcional a su dificultad, aumenta la persistencia y activa la búsqueda de estrategias. Sin meta concreta, ninguna de las cuatro ocurre de forma fiable.
Pero solo funciona si se cumplen los moderadores
- Compromiso. Una meta que no se acepta no motiva, desmoraliza. Se consigue con participación real en fijarla, con que sea creíble y con que quien la pone tenga credibilidad.
- Retroalimentación. Sin saber cómo vas, la meta no puede regular el esfuerzo. Una meta anual sin datos mensuales es un deseo.
- Complejidad de la tarea. En tareas complejas y nuevas, las metas de resultado empeoran el rendimiento, porque el sujeto se agobia y deja de explorar. Ahí funcionan las metas de aprendizaje ("prueba tres formatos de clase y quédate con el que llene") en lugar de las de resultado ("sube la ocupación un 20%"). Esta distinción es de las cosas más útiles del módulo y casi nunca se aplica.
- Capacidad y recursos. Una meta difícil sin medios para alcanzarla es una forma elegante de culpar a alguien de antemano.
El lado oscuro
Ordóñez y colegas publicaron en 2009 "Goals Gone Wild" documentando los efectos secundarios: las metas estrechan el foco (se descuida lo no medido), fomentan asunción excesiva de riesgo cuando se va por detrás, deterioran la cooperación cuando son individuales y erosionan la ética. Hay bastante evidencia de que la gente hace trampas más cerca del umbral que la define. Los casos que citan son caros: los objetivos de reparaciones por hora de Sears que produjeron facturación fraudulenta; el plazo y el peso fijados para el Ford Pinto; y el patrón se repitió después en Wells Fargo con las cuotas de cuentas nuevas.
Regla práctica que se deriva de todo lo anterior: cuanto más medible y estrecha es la meta, más hay que vigilar lo que queda fuera. Si Ritmo pone a los monitores una meta de altas y no mide la satisfacción de los socios ya inscritos, está garantizando que la segunda baje. No por mala fe: porque la atención es finita y la meta la dirige.
Expectativas: por qué un incentivo puede valer exactamente cero
La teoría de las expectativas de Vroom (1964) aporta la pieza que faltaba: no basta con que la recompensa sea deseable. La fuerza motivacional es el producto de tres términos, y en un producto basta un cero.
| Factor | Pregunta que se hace la persona | Rango |
|---|---|---|
| Expectativa (E) | Si me esfuerzo, ¿conseguiré el resultado? ¿Depende de mí? | 0 a 1 |
| Instrumentalidad (I) | Si consigo el resultado, ¿me darán de verdad lo prometido? | 0 a 1 |
| Valencia (V) | Lo que me darán, ¿lo quiero? ¿Cuánto? | −1 a 1 |
Fuerza = E × I × V. La consecuencia de gestión es directa y muy útil: cuando un incentivo no funciona, hay que averiguar cuál de los tres términos está cerca de cero, porque el remedio es distinto en cada caso y son incompatibles entre sí.
- Si falla la expectativa, subir el premio no hace nada. Un monitor de la franja de mañana, con seis personas en la sala, sabe que su número de altas depende del horario y no de él. Solución: formación, medios, o cambiar la métrica por una que sí controle.
- Si falla la instrumentalidad, el problema es de confianza. Si el año pasado se prometió un bonus y se pagó tarde y a medias, ningún incentivo funcionará hasta que se repare eso. Solución: reglas claras, públicas y cumplidas.
- Si falla la valencia, el premio está mal elegido. A un monitor de 22 años que estudia por las mañanas, 15 € le importan menos que poder elegir turno. Solución: preguntar, y aceptar que la respuesta varía entre personas.
Vroom es un modelo racionalista: supone que la gente calcula. En la práctica esos tres juicios son subjetivos, sesgados y muchas veces implícitos, así que hay que leerlo como una lista de diagnóstico, no como una ecuación predictiva. Su valor es que impide el error más común en incentivos, que es responder a cualquier fallo subiendo la cifra.
Simulador: el incentivo de Ritmo, factor a factor
Arranca con el bonus de Sergio tal como se diseñó: 15 € por alta, con expectativa baja (el monitor de mañana no controla cuánta gente entra), instrumentalidad media y una tarea que ya era intrínsecamente motivadora. Sube el importe del bonus hasta 60 € y comprueba que apenas mueve nada mientras la expectativa siga a 0,3. Luego arregla la expectativa y observa el salto. Y mira siempre la barra de motivación intrínseca: es la que paga el precio.
Modelo juguete, con avisos. Combina dos teorías que nadie ha integrado formalmente: multiplica los tres términos de Vroom para la parte extrínseca y descuenta la intrínseca en función del interés inicial y de cuánto se perciba el incentivo como control, siguiendo la dirección del metaanálisis de Deci, Koestner y Ryan pero con una función inventada. Los números no significan nada en unidades reales. Lo que sí es fiel a la evidencia y se ve aquí: que un producto se hunde con un solo factor bajo, que subir el premio no arregla una expectativa baja, y que el incentivo tangible cobra su peaje justo donde la tarea ya gustaba.
Los clásicos que todo el mundo cita y conviene citar con cuidado
Maslow y la pirámide
La jerarquía de necesidades de Maslow (1943) —fisiológicas, seguridad, pertenencia, estima, autorrealización— es probablemente el diagrama más reproducido de la historia de la psicología. Dos cosas que casi nadie sabe: la pirámide no la dibujó Maslow (aparece en literatura de gestión de los años sesenta), y la jerarquía estricta no tiene apoyo empírico. Los intentos de contrastarla —Wahba y Bridwell (1976) es la revisión clásica— no encontraron evidencia de que las necesidades se activen en ese orden ni de que una deba satisfacerse antes que la siguiente. Un estudio posterior de Tay y Diener con datos de 123 países encontró que las necesidades son razonablemente universales pero no secuenciales: se puede tener vínculo y sentido sin tener seguridad económica.
Como vocabulario sigue siendo útil para ordenar una conversación. Como modelo para decidir dónde invertir en una plantilla, la autodeterminación es superior y está mucho mejor contrastada.
Herzberg y los dos factores
Herzberg (1959) distinguió factores de higiene (sueldo, condiciones, supervisión, políticas) que evitan la insatisfacción pero no motivan, y motivadores (logro, reconocimiento, el trabajo en sí, responsabilidad, crecimiento) que sí motivan. La intuición ha envejecido bien y encaja con lo que dice la autodeterminación. El método, en cambio, ha sido muy criticado: se basó en pedir a la gente que recordara momentos buenos y malos, y las personas tienden a atribuirse los éxitos a sí mismas y los fracasos al entorno. Lo que produce automáticamente la separación entre las dos listas. Cuando se ha contrastado con otros métodos, la división limpia no aparece.
La parte que sí ha sobrevivido, y con evidencia sólida, es el modelo de características del puesto de Hackman y Oldham (1976), que es su descendiente riguroso: variedad de destrezas, identidad de la tarea, significación, autonomía y retroalimentación predicen satisfacción y motivación, y el rediseño del puesto sobre esas cinco dimensiones funciona. Es la vía por la que Ritmo puede mejorar la motivación de recepción sin tocar el sueldo: darles el ciclo completo de un socio en vez de trocearles el trabajo.
Y un apunte sobre el dinero, que es la pregunta que siempre aparece: el sueldo no es un buen motivador continuo, pero es un desmotivador potentísimo cuando se percibe injusto. Aquí manda la teoría de la equidad de Adams: la gente no compara su sueldo con una tabla, compara su ratio de aportación y recompensa con el de sus referentes. Un monitor conforme con sus 1.480 € deja de estarlo el día que se entera de que el recién llegado cobra 1.560 €. La cifra absoluta no ha cambiado; el ratio comparado, sí. Volveremos a esto en Psicología Organizacional con la justicia organizacional.
✍️ Ejercicios resueltos
Ejercicio 1: Rediseñar el bonus. El incentivo de 15 € por alta subió las altas un 9% en marzo y las dejó por debajo del punto de partida en mayo, con dos bajas de plantilla y la satisfacción de socios medio punto abajo. Diagnostica el fallo con Vroom y con autodeterminación, y propón un sistema alternativo con números.
Ver solución paso a paso
Paso 1: Diagnóstico con Vroom. Expectativa baja: el número de altas de un monitor depende sobre todo de cuánta gente pasa por su franja horaria, y las franjas se asignan por cuadrante. Para el turno de mañana, E ≈ 0,2. Instrumentalidad media: el criterio era "que el socio diga tu nombre", algo que el monitor no controla y que generó discusiones; I ≈ 0,5. Valencia desigual: 15 € motivan distinto a un monitor de 22 años a media jornada que a uno de 40 con hipoteca. Fuerza para el turno de mañana: 0,2 × 0,5 × V. Prácticamente nada, se hiciera lo que se hiciera. Diagnóstico: el sistema pagaba por algo que la mayoría no controlaba, y por eso el efecto se concentró en las dos o tres personas que sí.
Paso 2: Diagnóstico con autodeterminación. Se cumplen los cuatro criterios del socavamiento: tarea intrínsecamente interesante (enseñar), recompensa tangible, esperada y contingente al desempeño, y vivida como control ("ahora me miden"). Además la competencia entre monitores atacó la necesidad de vínculo, y el que se marchó lo dijo explícitamente en términos de autonomía: le habían reetiquetado doce años de vocación como una transacción de quince euros.
Paso 3, Y el lado oscuro de las metas. La atención es finita: al medir altas y no medir la experiencia del socio ya inscrito, la segunda se cayó. Medio punto de satisfacción no es una anécdota. Es el mecanismo por el que las bajas suben tres meses después, y por eso el efecto positivo de marzo estaba condenado desde el diseño.
Paso 4. El rediseño, con números. Cuatro cambios, cada uno atacando un fallo identificado: (a) Métrica que el monitor controle. Sustituir "altas" por asistencia de sus socios asignados: cada monitor tutoriza a 35 socios nuevos y se mide qué porcentaje supera cuatro visitas mensuales a los dos meses. Es algo sobre lo que sí puede actuar. Llamarles, corregirles, saberse sus nombres. La expectativa sube de 0,2 a 0,7. (b) Recompensa de grupo, no individual. Un fondo por centro que se reparte si el centro supera el umbral, lo que elimina la competencia interna y protege el vínculo. (c) Que sea informativa, no controladora. Un panel mensual por centro con los datos, comentado en reunión, con el dinero como consecuencia y no como titular. La misma cantidad puede socavar o no según cómo se presente, y eso está en el metaanálisis. (d) Elegir el premio. Ofrecer la alternativa entre 40 € o prioridad en la elección de turnos del trimestre siguiente: arregla la valencia sin subir el coste.
Paso 5: La cuenta. Objetivo: subir del 55% al 62% la proporción de socios que superan las cuatro visitas. Del cálculo del módulo de Método, eso baja la baja mensual del 4,44% al 4,08%, o sea unas 13 bajas menos al mes. Valoradas a 12 meses de margen restante más el CAC ahorrado (335 + 62 = 397 €), son 5.161 € al mes. Un fondo de 1.200 € mensuales repartido entre los nueve centros cabe de sobra, y a diferencia del bonus por alta no se paga por algo que iba a pasar igual.
La lección de gestión: antes de diseñar un incentivo, haz las tres preguntas de Vroom sobre la persona concreta que debe responder a él. Y antes de medir algo, escribe qué es lo que vas a dejar de medir, porque eso es exactamente lo que se va a deteriorar.
Ejercicio 2. La meta de Benimaclet. El centro de Benimaclet tiene 380 socios y la ocupación de clases más baja de la cadena (41%). Nuria quiere fijar una meta a su encargada, Paula, que lleva dos meses en el puesto y nunca ha programado clases. Evalúa tres metas posibles y elige, justificando con los moderadores de Locke y Latham.
Ver solución paso a paso
Paso 1: Las tres candidatas. (a) "Mejora la ocupación de clases." (b) "Sube la ocupación al 65% en tres meses." (c) "Prueba cuatro formatos nuevos de clase este trimestre, mide la ocupación de cada uno y presenta en abril cuáles funcionan y por qué."
Paso 2. Descarta la (a) inmediatamente. Es exactamente el "haz lo que puedas" que la evidencia muestra que rinde peor que una meta concreta. No dirige la atención, no permite calibrar el esfuerzo y no se puede saber si se ha cumplido, con lo cual tampoco hay retroalimentación posible.
Paso 3. La (b) parece la respuesta del manual y aquí no lo es. Es específica y difícil, que son las dos condiciones centrales. Pero falla dos moderadores. Complejidad de la tarea: Paula lleva dos meses y nunca ha programado clases; para ella esto es una tarea nueva y compleja, y en tareas nuevas y complejas las metas de resultado empeoran el rendimiento. El sujeto se bloquea, deja de explorar y recurre a lo primero que se le ocurre. Capacidad y recursos: pasar del 41% al 65% en tres meses son 24 puntos; si no está claro que sea alcanzable con los monitores y el horario disponibles, la meta no motiva, desmoraliza. Y si Paula intuye que no llega, aparece el riesgo excesivo: programar clases de moda que llenen dos semanas y vacíen las demás.
Paso 4. La (c) es la correcta, y por una razón concreta. Es una meta de aprendizaje: específica, medible y difícil, pero sobre el proceso de descubrir qué funciona en vez de sobre el resultado. Locke y Latham son explícitos en que este es el tipo de meta indicado cuando la persona todavía tiene que adquirir la estrategia. Además cumple los demás moderadores: Paula puede comprometerse con ella porque depende de ella; genera retroalimentación natural (la ocupación de cada formato); y no incentiva ningún atajo dañino.
Paso 5: Qué pasa después. Cuando Paula haya recorrido el ciclo y sepa qué formatos llenan, ya tiene la estrategia, y entonces sí procede una meta de resultado exigente para el trimestre siguiente, negociada con ella a partir de lo que haya aprendido. La secuencia meta de aprendizaje → meta de resultado es la aplicación fina de esta teoría, y es lo que separa usarla de citarla.
La lección de gestión: la pregunta que decide qué tipo de meta poner no es cuánta presión aguanta la persona, es si ya sabe cómo hacerlo. A quien sabe, dale un resultado. A quien todavía no, dale un aprendizaje, y date cuenta de que ponerle un resultado no es exigencia, es garantizarte un mal trimestre.
Quiz: Motivación
12 preguntas. Se supera con 70% o más.
Se cruza con
Este módulo se entiende mejor —o se vuelve otra cosa— junto a este otro. Cruzar dos disciplinas abre cosas que ninguna de las dos abre por su cuenta.
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