Finanzas
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Cómo decidir si una inversión merece la pena, por qué el dinero de hoy vale más que el de mañana y qué te pagan por asumir riesgo.

Marta tiene 15.000 € y tres opciones

A Marta le ha ido bien y tiene 15.000 € ahorrados. Puede hacer tres cosas con ellos:

  • Dejarlos en la cuenta, donde no le dan nada y la inflación se los come poco a poco.
  • Meterlos en un depósito o en letras del Tesoro al 3% anual, sin sobresaltos.
  • Comprar un segundo horno de 15.000 € que le permitiría hornear 150 barras más al día.

Las tres opciones dan dinero en momentos distintos y con riesgos distintos, así que no se pueden comparar a ojo. Todas las finanzas —VAN, TIR, WACC, CAPM, diversificación— existen para resolver exactamente este problema: poner en la misma escala euros que llegan en años diferentes y con incertidumbres diferentes. Al final del módulo sabrás decirle a Marta qué hacer con sus 15.000 €, con los números en la mano.

📋 Guía docente del módulo

Objetivos

  • Comprender el valor del dinero en el tiempo y usarlo para comparar flujos de fondos de distintos momentos.
  • Evaluar decisiones de inversión con VAN, TIR y el costo de capital (WACC).
  • Relacionar riesgo y retorno esperado mediante el modelo CAPM y el efecto de la diversificación.
  • Valorar instrumentos de renta fija sencillos y explicar la relación entre precio y tipos de interés.

Resultados de aprendizaje

  • RA1. Calcular el valor futuro y el valor presente de flujos de fondos aplicando interés compuesto.
  • RA2. Determinar el VAN y la TIR de un proyecto y justificar la decisión de aceptarlo o rechazarlo.
  • RA3. Estimar el costo del equity con CAPM y combinarlo con el costo de la deuda para obtener el WACC.
  • RA4. Valorar un bono con cupones a partir de su TIR de mercado y explicar la relación inversa precio–tipos.
  • RA5. Analizar cómo la correlación entre activos modifica el riesgo total de una cartera.

Bibliografía de referencia

  • Brealey, R., Myers, S. y Allen, F.: Principios de Finanzas Corporativas, 13.ª ed., McGraw-Hill.
  • Bodie, Z., Kane, A. y Marcus, A.: Investments, McGraw-Hill.

Carga de trabajo estimada (12–15 h)

  • Lectura y estudio del contenido: 4–5 h
  • Trabajo con simuladores y ejemplos numéricos: 3–4 h
  • Ejercicios resueltos y práctica adicional: 4 h
  • Quiz de evaluación (12 preguntas, se supera con un 70% o más) y repaso: 1–2 h

Por qué 1.000 € hoy no son 1.000 € dentro de un año

Si le ofreces a Marta 1.000 € hoy o 1.000 € dentro de un año, elige hoy sin pensarlo. Y tiene dos razones para ello, no una:

  • Coste de oportunidad: si los tiene hoy, puede meterlos en letras al 3% y tener 1.030 € dentro de un año. Esperar le cuesta 30 €.
  • Incertidumbre: dentro de un año quien se lo prometió puede no pagar, o el dinero puede valer menos.

De ahí sale la operación básica de todas las finanzas: descontar. Si el dinero rinde un 3%, 1.030 € del año que viene equivalen a 1.030 / 1,03 = 1.000 € de hoy. Esa división es el 90% del oficio; todo lo demás son variaciones.

Y de ahí sale también la diferencia entre interés simple (siempre sobre el capital inicial) e interés compuesto (sobre el capital más los intereses ya ganados). Con los 15.000 € de Marta al 3% durante 20 años: con interés simple tendría 24.000 €; con compuesto, 27.092 €. Tres mil euros de diferencia por el simple hecho de no sacar los intereses.

Simulador: el poder del interés compuesto

Pon los 15.000 € de Marta y muévete por los años: verás que las dos curvas se separan despacio al principio y se disparan al final. Ese es el motivo de que la jubilación y los planes de ahorro se planteen a 30 años y no a 5 — el compuesto casi no se nota en la primera década y lo cambia todo en la tercera. Prueba también a añadir un aporte anual: es la palanca que más mueve el resultado final.

Con interés compuesto-
Con interés simple-
Diferencia-

VAN y TIR: la cuenta que decide lo del segundo horno

Volvamos a la decisión real. El horno cuesta 15.000 € y Marta calcula que le dejará 5.000 € al año durante 4 años. En bruto son 20.000 € por 15.000: parece un sí evidente. Pero esos 5.000 € del cuarto año valen hoy bastante menos de 5.000 €, así que hay que traerlos al presente antes de sumar.

Eso es el Valor Actual Neto (VAN): descontar todos los flujos futuros al presente y restarles la inversión. Descontando al 10% —el coste de oportunidad de Marta, contando que el dinero en el negocio es más arriesgado que en letras—:

  • Año 1: 5.000 / 1,10 = 4.545 €
  • Año 2: 5.000 / 1,21 = 4.132 €
  • Año 3: 5.000 / 1,331 = 3.757 €
  • Año 4: 5.000 / 1,464 = 3.415 €
  • Suma: 15.849 € − 15.000 € de inversión = VAN de +849 €

Positivo, luego el horno crea valor: conviene. Pero fíjate en lo ajustado que ha quedado — de los 5.000 € de beneficio aparente solo sobreviven 849 € una vez descontado el tiempo.

La TIR responde a la misma pregunta desde el otro lado: ¿qué rentabilidad propia tiene el proyecto? Es la tasa que dejaría el VAN exactamente en cero — aquí, en torno al 12,6%. Regla de decisión: si la TIR supera tu coste de capital, adelante. El horno rinde 12,6% y a Marta el dinero le cuesta 10%: sí.

Juega con otro proyecto: 1.000 € de inversión a cambio de 300 € anuales durante 5 años. Mueve la tasa de descuento y observa cómo el VAN cae hasta cruzar el cero justo en la TIR. Ese cruce es la frontera entre crear y destruir valor.

VAN a ese tipo-
TIR de este proyecto-
¿Conviene?-

Cuando VAN y TIR se contradicen —pasa al comparar proyectos de tamaños o duraciones distintas— hazle caso al VAN: mide euros de valor creado, mientras que la TIR es un porcentaje que ignora la escala. Un 30% sobre 1.000 € es peor negocio que un 12% sobre 100.000 €.

¿De dónde sale ese 10%? El WACC

Marta ha descontado al 10% "porque le ha parecido". Una empresa no puede permitirse eso: la tasa de descuento sale de lo que le cuesta de verdad financiarse, y ese número tiene nombre, WACC (coste medio ponderado del capital):

WACC = (E/V) × Re + (D/V) × Rd × (1 − t)

Traducido: se mezcla lo que exigen los accionistas (Re) con lo que cuesta la deuda (Rd), cada uno según su peso, y a la deuda se le aplica un descuento por el escudo fiscal — como los intereses son gasto deducible, el Estado paga una parte.

Con números. Una empresa con 8 M€ de fondos propios y 2 M€ de deuda (V = 10 M€), accionistas que exigen el 15%, deuda al 8% e impuesto del 30%:

WACC = 0,8 × 15% + 0,2 × 8% × 0,7 = 12% + 1,12% = 13,12%

Ese 13,12% es la vara: cualquier proyecto que rinda menos destruye valor, aunque dé beneficio contable. Es el número que separa "ganamos dinero" de "ganamos más de lo que nos cuesta el dinero", y confundir ambas cosas es de los errores más caros que comete una empresa.

CAPM: cuánto exigir según el riesgo que corres

Queda un cabo suelto: ¿de dónde sale ese 15% que exigen los accionistas? Del CAPM, que dice algo muy razonable — te pagan la tasa segura más un extra proporcional al riesgo que no puedes evitar:

E(r) = rf + β × (E(rm) − rf)

El tipo libre de riesgo (rf) es lo que paga un bono del Tesoro. La prima de mercado es lo que la bolsa da de más que ese bono, históricamente en torno a 5-6 puntos. Y la beta (β) mide cuánto amplifica esa empresa los vaivenes del mercado: 1 significa que se mueve igual que el índice, 1,5 que exagera los movimientos, 0,8 que los amortigua.

Ejemplo: con rf del 3%, prima del 5,5% y β = 1,2 → E(r) = 3% + 1,2 × 5,5% = 9,6%. Ese sería el Re que entra en el WACC.

La idea de fondo, que vale para cualquier inversor: el mercado solo paga por el riesgo que no se puede diversificar. Si el riesgo de una empresa concreta desaparece combinándola con otras, nadie te va a compensar por asumirlo — te compensarán solo por el riesgo de que caiga el mercado entero, que ese no hay forma de esquivar. Por eso una cartera concentrada en tres valores asume riesgo por el que no cobra prima.

Diversificación: el único almuerzo gratis de las finanzas

Marta no metería sus 15.000 € en una sola acción, y hace bien — pero la razón matemática es más bonita que la intuición. Coge dos activos, A y B, cada uno con una volatilidad del 20%, y haz una cartera mitad y mitad. El retorno esperado es el promedio de los dos. El riesgo, en cambio, depende de cuánto se parecen sus movimientos:

Correlación entre A y BVolatilidad de la cartera 50/50Qué significa
+1 (idénticos)20%Diversificar no sirvió de nada
+0,3 (relación débil)≈ 16,1%Menos riesgo que cualquiera por separado
0 (independientes)≈ 14,1%Casi un tercio menos de riesgo, mismo retorno
−1 (espejo)0%El riesgo se cancela del todo

Cuando A cae y B no la sigue, las pérdidas se compensan en parte y la cartera tiembla menos que la media de sus componentes. Mismo retorno esperado, menos riesgo: por eso se le llama el único almuerzo gratis que reconocen las finanzas. Y por eso un fondo indexado global bate, en riesgo por unidad de retorno, a casi cualquier cartera de cinco valores elegidos a mano.

Acciones y bonos: prestar o ser dueño

La diferencia se entiende mejor pensando en la panadería. Si le prestas 10.000 € a Marta con un 5% de interés, eres un bonista: cobras tu 5% vaya bien o regular, y si el negocio quiebra cobras antes que ella. Si en cambio compras el 20% del negocio, eres accionista: si Marta triplica ventas te haces de oro, si va mal no cobras nada, y en una quiebra eres el último de la fila.

AcciónBono
Qué eresPropietario de una partePrestamista
Qué cobrasLo que sobre, sin techoUn cupón pactado, con techo
Si quiebraEl último en cobrarAntes que los accionistas
RiesgoMayorMenor, según quién emita

Por qué en 2022 perdió dinero quien tenía «renta fija»

Mucha gente descubrió en 2022 algo que parecía imposible: su fondo de renta fija —lo seguro, lo de los perfiles conservadores— perdía dinero. La explicación está en una sola cuenta, y es de las más útiles de todo el módulo.

Un bono es una promesa de pagos conocidos, así que su precio justo es el valor presente de esos pagos. Bono de 1.000 € a 3 años con cupón del 5% (50 € al año), cuando el mercado exige un 4%:

Precio = 50/1,04 + 50/1,04² + 1.050/1,04³ = 48,08 + 46,23 + 933,45 = 1.027,75 €

Cotiza por encima de su nominal porque paga un 5% cuando el mercado se conforma con un 4%: esa ventaja se paga. Y ahora sube el tipo de mercado al 6%, que es justo lo que hizo el BCE en 2022. Los mismos flujos, descontados más fuerte, valen unos 973 €. Quien tenía el bono no ha dejado de cobrar ni un céntimo de sus cupones, pero su bono vale hoy 55 € menos.

De ahí la regla: cuando suben los tipos, bajan los precios de los bonos ya emitidos, y cuanto más largo es el plazo, más brutal es la caída. "Renta fija" nunca quiso decir "sin pérdidas": quiere decir que los pagos son fijos, no el precio. Marta, con su préstamo a tipo variable, vivió el otro lado de esa misma moneda.

✍️ Ejercicios resueltos

Ejercicio 1 — ¿Compra Marta el segundo horno? El horno cuesta 5.000 € y promete 2.000 € anuales durante 3 años. Su coste de capital es del 10%. Calcula el VAN y decide. ¿Cambiaría la respuesta si consiguiera financiación al 9%?

Ver solución paso a paso

Paso 1 — Descontar cada año al 10%.
Año 1: 2.000 / 1,10 = 1.818,18 €
Año 2: 2.000 / 1,21 = 1.652,89 €
Año 3: 2.000 / 1,331 = 1.502,63 €

Paso 2 — Sumar. 1.818,18 + 1.652,89 + 1.502,63 = 4.973,70 €.

Paso 3 — Restar la inversión. VAN = 4.973,70 − 5.000 = −26,30 €.

Paso 4 — Decisión. Negativo por muy poco: al 10%, este horno no conviene. Destruye valor, aunque parezca que "gana 1.000 €" en bruto.

Paso 5 — Y si el dinero costara 9%. La TIR del proyecto ronda el 9,7%, así que con un coste del 9% el VAN pasa a ser positivo y la compra sí conviene. Lección incómoda pero central: un proyecto no es bueno o malo en abstracto, lo es frente a la alternativa contra la que lo comparas. El mismo horno es mala idea con dinero caro y buena idea con dinero barato — y eso explica por qué la subida de tipos de 2022-2023 congeló tantas inversiones que en 2021 se habrían hecho.

Ejercicio 2 — Dos empresas, dos varas distintas. El tipo libre de riesgo es del 2% y la prima de mercado esperada del 6%. Calcula el retorno exigido a una empresa defensiva (β = 0,8) y a una agresiva (β = 1,5), y explica qué implica para los proyectos de cada una.

Ver solución paso a paso

Paso 1 — La fórmula. E(r) = rf + β × prima.

Paso 2 — Defensiva. 2% + 0,8 × 6% = 2% + 4,8% = 6,8%. Piensa en una eléctrica regulada o una empresa de alimentación: la gente come y enciende la luz en crisis y en bonanza.

Paso 3 — Agresiva. 2% + 1,5 × 6% = 2% + 9% = 11%. Piensa en una constructora o una tecnológica: cuando la economía va bien, vuelan; cuando va mal, se hunden.

Paso 4 — La consecuencia práctica. Ese Re entra en el WACC, así que la empresa agresiva descuenta sus proyectos a una tasa mucho más alta: un mismo proyecto, idéntico en flujos, puede crear valor en la defensiva y destruirlo en la agresiva. No es una injusticia del modelo, es su lógica: los accionistas de la segunda soportan más riesgo no diversificable y exigen que se les pague por ello.

Quiz — Finanzas

Se cruza con

Este módulo se entiende mejor —o se vuelve otra cosa— junto a este otro. Cruzar dos disciplinas abre cosas que ninguna de las dos abre por su cuenta.