Fiscalidad
Quién paga de verdad los impuestos, cuánto se queda el Estado de cada venta y cuándo una deuda pública deja de ser sostenible.
Qué pasa con los 1,20 € de la barra de Marta
Marta vende la barra a 1,20 €. De ese euro y veinte, el Estado se lleva su parte por tres vías distintas, y merece la pena verlas separadas porque funcionan de forma muy diferente:
- El IVA, que va incluido en el precio. El pan común tributa al tipo superreducido del 4%, así que unos 4,6 céntimos de esa barra no son de Marta: los recauda ella y se los ingresa a Hacienda.
- El IRPF, sobre el beneficio que le queda al final del año. Marta es autónoma, así que sus 135 € de beneficio diario tributan en su declaración de la renta, por tramos.
- Las cotizaciones sociales, que paga cada mes por estar dada de alta, gane lo que gane ese mes.
Fíjate en algo importante: los tres se llaman "impuestos" en la conversación diaria, pero uno lo paga el cliente aunque lo ingrese Marta, otro depende de que gane dinero y el tercero se paga incluso perdiendo. Entender esas diferencias es la mitad de este módulo. La otra mitad responde a una pregunta que suena simple y no lo es: cuando el Estado sube un impuesto a las empresas, ¿quién acaba pagándolo?
📋 Guía docente del módulo
Objetivos
- Comprender la estructura de un sistema tributario: tipos de impuestos y criterios de progresividad.
- Manejar la mecánica de un impuesto progresivo por tramos, distinguiendo tipo marginal y tipo medio.
- Analizar quién soporta económicamente un impuesto (incidencia) más allá de quién lo paga legalmente.
- Evaluar la sostenibilidad de la deuda pública con la aritmética r−g y el saldo primario.
Resultados de aprendizaje
- RA1. Calcular la cuota de un impuesto progresivo por tramos (tipo IRPF) para un nivel de renta dado.
- RA2. Calcular e interpretar el tipo marginal y el tipo medio, y explicar por qué "saltar de tramo" no reduce la renta neta.
- RA3. Aplicar las elasticidades de oferta y demanda para repartir la carga económica de un impuesto entre compradores y vendedores.
- RA4. Analizar la dinámica de la deuda pública sobre PIB con la relación r−g y calcular el saldo primario que la estabiliza.
- RA5. Interpretar críticamente argumentos de política tributaria (curva de Laffer, progresividad, regresividad del IVA) con base empírica.
Bibliografía de referencia
- Stiglitz, J. E. y Rosengard, J. K.: La economía del sector público, 4.ª edición, Antoni Bosch — imposición, incidencia y diseño del gasto público.
- Rosen, H. S. y Gayer, T.: Hacienda Pública, 10.ª edición, McGraw-Hill — análisis positivo y normativo de impuestos y deuda.
- Albi, E., González-Páramo, J. M., Urbanos, R. y Zubiri, I.: Economía Pública I y II, 4.ª edición, Ariel — referencia en español con el sistema fiscal español como caso.
Carga de trabajo estimada
| Actividad | Horas |
|---|---|
| Lectura y estudio del material | 5 |
| Experimentación con el simulador | 2 |
| Ejercicios (resueltos y por cuenta propia) | 4 |
| Evaluación (quiz de módulo y repaso) | 2 |
| Total | 13 |
Directos e indirectos: la diferencia se ve en la caja de Marta
Cuando un cliente paga 1,20 € por la barra, Marta apunta esa venta y, al final del trimestre, le ingresa el IVA a Hacienda. Ese dinero nunca fue suyo: solo pasó por su caja. En cambio, el IRPF que paga en junio sale de su bolsillo y depende de lo que haya ganado. Esa es exactamente la frontera:
| Impuestos directos | Impuestos indirectos | |
|---|---|---|
| Gravan | Lo que ganas o lo que tienes | Lo que consumes |
| Ejemplos en España | IRPF, impuesto sobre sociedades, impuesto sobre el patrimonio, sucesiones | IVA, impuestos especiales (alcohol, tabaco, hidrocarburos) |
| Miran quién eres | Sí: se ajustan a tu renta y a tu situación familiar | No: el IVA de la barra es el mismo para un millonario y para un parado |
| Para Marta | Sale de su beneficio | Solo pasa por su caja |
Y de ahí sale la clasificación que de verdad importa políticamente — cómo pesa cada impuesto según lo que ganas:
| Tipo | Qué significa | Ejemplo |
|---|---|---|
| Progresivo | Cuanto más ganas, mayor porcentaje pagas | El IRPF: del 19% al 47% según el tramo |
| Proporcional | El mismo porcentaje para todos | El impuesto sobre sociedades, con su tipo general del 25% |
| Regresivo | En la práctica pesa más sobre quien menos tiene | El IVA: quien gasta todo lo que gana lo paga sobre el 100% de su renta; quien ahorra la mitad, solo sobre la mitad |
Ojo con la palabra "regresivo": el IVA aplica el mismo tipo a todo el mundo, así que no es regresivo por diseño, sino por efecto, porque las rentas bajas consumen una proporción mucho mayor de sus ingresos. Por eso existen los tipos reducidos y superreducidos: gravar el pan al 4% y no al 21% es un intento de corregir precisamente ese efecto.
El IRPF por dentro, y el mito del "no me sube el sueldo porque salto de tramo"
Seguro que has oído: "no me interesa que me suban el sueldo, porque salto de tramo y me quedo con menos". Es falso, y esta es la explicación con números que lo cierra para siempre.
El IRPF funciona por tramos: cada tipo se aplica solo a la porción de renta que cae dentro de ese tramo. Escala agregada simplificada de 2025 (ignoramos mínimos personales, reducciones y diferencias entre comunidades, que en la declaración real bajan la cuota):
| Tramo de base liquidable | Tipo |
|---|---|
| Hasta 12.450 € | 19% |
| De 12.450 € a 20.200 € | 24% |
| De 20.200 € a 35.200 € | 30% |
| De 35.200 € a 60.000 € | 37% |
| De 60.000 € a 300.000 € | 45% |
| Más de 300.000 € | 47% |
Alguien con 30.000 € de base liquidable no paga "el 30% de 30.000". Va llenando cubos:
- Los primeros 12.450 € al 19% → 2.365,50 €
- Los siguientes 7.750 € (hasta 20.200 €) al 24% → 1.860,00 €
- Los últimos 9.800 € (hasta 30.000 €) al 30% → 2.940,00 €
- Total: 7.165,50 €
Su tipo marginal es el 30%: lo que pagaría por el euro siguiente. Su tipo medio es 7.165,50 / 30.000 = 23,9%: lo que paga de verdad sobre el total. En un impuesto progresivo el medio siempre va por debajo del marginal.
Y ahora el mito. Si a esta persona le suben el sueldo a 31.000 €, esos 1.000 € extra tributan al 30%: paga 300 € más y se queda 700 € netos más. Es imposible que ganar más te deje con menos, porque el tipo nuevo nunca se aplica hacia atrás. Quien lo cuenta al revés está confundiendo el tipo marginal con el medio.
Donde sí hay saltos bruscos reales es en otro sitio: en ayudas y prestaciones con umbral (una beca, un bono social, una deducción que se pierde al superar cierta renta). Ahí sí puede ocurrir que ganar 100 € más te cueste una ayuda de 600 €. El problema no es la escala del IRPF, es el diseño de los umbrales.
Incidencia: cuando bajaron el IVA de los alimentos, ¿bajó tu ticket?
En 2023, con la inflación disparada, el Gobierno eliminó temporalmente el IVA de alimentos básicos —pan, leche, huevos, fruta, verdura— y rebajó el de otros como el aceite y la pasta. La pregunta que se hizo todo el país durante meses fue: ¿llegó esa rebaja al precio del súper, o se la quedó alguien por el camino?
Esa pregunta tiene nombre técnico — incidencia tributaria — y una respuesta que no depende de la ley, sino de las elasticidades que viste en Microeconomía. La regla es contundente: quien menos puede escaparse del mercado, más carga soporta. Y funciona igual cuando el impuesto sube que cuando baja.
Existe una fórmula que reparte la carga: la fracción que acaba pagando el consumidor es Es / (Es + |Ed|), la elasticidad de la oferta partida por la suma de ambas.
Hagámoslo con números. El Estado pone un impuesto de 3 € por unidad sobre un producto de demanda muy inelástica (Ed = −0,5: casi una necesidad, sin sustitutos) y oferta elástica (Es = 1,5: los productores pueden dedicarse a otra cosa sin problema):
- Al consumidor: 1,5 / (1,5 + 0,5) = 75% → el precio en tienda sube 2,25 €.
- Al vendedor: 0,5 / (1,5 + 0,5) = 25% → lo que se embolsa el productor cae 0,75 €.
Aunque la ley diga que "el impuesto lo paga la empresa", tres cuartas partes acaban en la etiqueta. Invierte las elasticidades —demanda elástica, oferta que no puede moverse, como el suelo urbano— y el reparto se da la vuelta: el vendedor come el 75%.
Dos consecuencias prácticas. Una para el ciudadano: cuando un político promete "un impuesto que pagarán las grandes empresas y no los consumidores", la pregunta correcta no es qué dice la ley, sino qué elasticidad tiene ese mercado. Otra para Marta: si mañana suben el IVA del pan, su capacidad de trasladarlo al cliente depende de si el vecino de enfrente lo traslada también — y por eso miran todos de reojo antes de mover el cartel.
Déficit y deuda: la cuenta corriente del Estado
El presupuesto público es lo mismo que la contabilidad de Marta, a otra escala: entran impuestos, salen salarios públicos, pensiones, sanidad, obra pública e intereses de la deuda. Si sale más de lo que entra, hay déficit; el déficit se financia pidiendo prestado, y la suma de todos los déficits pasados es la deuda pública. España ronda el 100% del PIB, es decir, debe aproximadamente lo que produce en un año entero.
Un déficit no es automáticamente malo, igual que no lo es el préstamo del horno de Marta: endeudarse para invertir en algo que hará crecer los ingresos futuros tiene sentido. Endeudarse para pagar el gasto corriente del día a día es otra cosa muy distinta. La pregunta relevante nunca es "¿cuánta deuda?", sino la del bloque siguiente.
La única cuenta que decide si una deuda es sostenible: r frente a g
Imagina dos países con la misma deuda del 100% del PIB. Uno paga un 4% de interés y crece al 2%. El otro paga un 2% y crece al 4%. El primero va camino de la crisis y el segundo se está desendeudando solo, sin hacer nada. La deuda no se juzga por su tamaño, sino por la carrera entre lo que cuesta (r) y lo que crece la economía (g).
Δ deuda/PIB ≈ (r − g) × deuda/PIB − saldo primario
El saldo primario es el resultado fiscal antes de pagar intereses. Veamos el primer país: deuda 100%, r = 4%, g = 2%, saldo primario cero.
- Δ ≈ (0,04 − 0,02) × 100% − 0 = +2 puntos de PIB al año.
- Trayectoria: 100% → 102% → 104%… sin que el gobierno gaste un euro de más. Los intereses corren más rápido que la economía.
- Solo para dejarla quieta necesita un superávit primario del 2% del PIB todos los años: eso son recortes o subidas de impuestos permanentes, no un ajuste puntual.
Dale la vuelta y entenderás dos décadas de política económica: con r = 2% y g = 4%, esa misma deuda cae 2 puntos al año sin ajuste alguno. Así licuaron su deuda los países tras la Segunda Guerra Mundial, y así se explica la calma con deudas altas durante los años de tipos ultrabajos (2010-2021). Lo inquietante es que el lado del r−g en el que estás puede cambiar rápido: basta con que el mercado dude y exija más prima de riesgo para que la profecía se cumpla sola.
Simulador: la curva de Laffer
La idea es de sentido común llevada a los extremos: con un tipo del 0% el Estado no recauda nada, y con uno del 100% tampoco, porque nadie trabajaría ni declararía. Entre medias hay un máximo. Mueve el tipo y búscalo. Aviso importante: esta curva coloca el máximo en el 50% por construcción del modelo, no porque sea el dato real. Las estimaciones empíricas lo sitúan en puntos muy distintos según el impuesto — en torno al 60-80% para rentas altas, y bastante más arriba para el consumo, que reacciona menos que el ingreso declarado.
Cómo se usa mal esta curva, en ambas direcciones: no dice "bajar impuestos siempre aumenta la recaudación" (solo ocurre si estás a la derecha del máximo, cosa que hay que demostrar con datos), ni dice que se pueda subir el tipo indefinidamente sin efectos. Fíjate además en que hay dos tipos distintos que recaudan lo mismo, uno a cada lado del máximo: elegir entre ellos ya no es economía, es una decisión política sobre cuánto sector público quieres.
✍️ Ejercicios resueltos
Ejercicio 1 — La declaración de Marta. A Marta la panadería le deja un beneficio anual de 45.000 € (base liquidable, ya descontados gastos). Con la escala del módulo (19% hasta 12.450 €; 24% hasta 20.200 €; 30% hasta 35.200 €; 37% hasta 60.000 €), calcula su cuota, su tipo marginal y su tipo medio. ¿Cuánto le quedaría neto si el negocio le diera 46.000 €?
Ver solución paso a paso
Paso 1 — Llenar los tramos.
- Primeros 12.450 € al 19% → 2.365,50 €
- De 12.450 € a 20.200 € (7.750 €) al 24% → 1.860,00 €
- De 20.200 € a 35.200 € (15.000 €) al 30% → 4.500,00 €
- De 35.200 € a 45.000 € (9.800 €) al 37% → 3.626,00 €
Paso 2 — Cuota total. 2.365,50 + 1.860,00 + 4.500,00 + 3.626,00 = 12.351,50 €.
Paso 3 — Tipo marginal. 37%: el del último tramo alcanzado, lo que tributaría el euro siguiente.
Paso 4 — Tipo medio. 12.351,50 / 45.000 = 27,4%, casi diez puntos por debajo del marginal.
Paso 5 — Los 1.000 € extra. Tributan al 37%: paga 370 € más y se queda 630 € netos más. Si alguien le dice a Marta que "no le interesa facturar más porque Hacienda se lo lleva todo", ya sabe responder con la cuenta hecha.
Ejercicio 2 — ¿Aguanta esta deuda? Un país tiene deuda del 80% del PIB, paga un tipo real r = 5%, crece al g = 3% y mantiene un superávit primario del 1% del PIB. a) ¿Sube o baja la deuda este año, y cuánto? b) ¿Qué superávit primario la dejaría quieta? c) ¿Y si consiguiera crecer al 5%?
Ver solución paso a paso
Paso 1 — La fórmula. Δ deuda/PIB ≈ (r − g) × deuda/PIB − saldo primario.
Paso 2 — El viento en contra. (0,05 − 0,03) × 80% = +1,6 puntos: lo que la deuda crece sola por el diferencial de intereses.
Paso 3 — Restar el esfuerzo fiscal. 1,6 − 1,0 = +0,6 puntos → la deuda sube de 80% a ≈ 80,6% del PIB. El ajuste existe, pero no basta.
Paso 4 — Para estabilizarla. Superávit primario = (r − g) × deuda = 0,02 × 80% = 1,6% del PIB cada año. Con el 1% actual sube; con 1,6% se queda quieta; con más, baja.
Paso 5 — Y si creciera al 5%. Entonces r = g, el diferencial desaparece y el superávit del 1% haría caer la deuda un punto al año. Aquí está la lección política de fondo: crecer dos puntos más resuelve el mismo problema que un ajuste de 1,6 puntos de PIB, pero sin recortes. Por eso todo programa serio de deuda discute a la vez de ajuste fiscal y de reformas que suban el crecimiento — y por eso los ajustes que hunden el crecimiento a veces empeoran el ratio que pretendían arreglar.