Glosario de Administración y Negocios
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La primera cifra arrastra todas las demás, incluso sabiendo que es arbitraria. El 15% de la cafetería no era una cifra inocente; era el ancla.
Usar deuda para operar con más dinero del propio. Multiplica la rentabilidad sobre fondos propios en los dos sentidos: en el bueno y en el que arruina.
Deci y Ryan: la motivación sostenida necesita autonomía, competencia y relación. Es la teoría que ha aguantado mejor la crisis de replicación, y la que menos se aplica.
La foto: qué tiene y qué debe la empresa en un instante concreto. No dice nada de cómo llegó ahí.
Lo que le cuesta a alguien nuevo ponerse a competir contigo. Cuanto más baja, más rápido se evapora cualquier margen bueno que encuentres.
La mejor alternativa si no hay acuerdo. Es la única fuente real de poder en una mesa, y se construye fuera de ella: las dos llamadas que Marta hace antes de la reunión.
Se puede ganar dinero y quedarse sin efectivo el mismo mes: se factura en enero y se cobra en abril, pero las nóminas son en enero. Así mueren negocios rentables.
Cuánto se mueve una acción cuando se mueve el mercado. Beta 1 va al paso; por encima, amplifica. Mide riesgo sistemático, que es el único que el mercado paga.
Lo que se consume de caja al mes. Con 120 € de coste fijo al día no se mira el beneficio anual: se mira cuántos meses quedan.
Los nueve bloques que describen cómo una empresa crea, entrega y captura valor. Sirve para ver el negocio entero en una hoja y encontrar el bloque que no encaja.
Coste de adquisición de un cliente: todo lo gastado en captar dividido entre los clientes captados. Incluye el sueldo de quien vende, no solo la publicidad.
La tabla de quién tiene qué porcentaje de la sociedad. Se mira siempre después de la ronda, no antes: es donde vive la dilución.
Modelo que dice cuánto exigir a una inversión según el riesgo que no se puede diversificar: tipo sin riesgo más beta por la prima de mercado. Modelo juguete con supuestos fuertes, y aun así el más usado.
El marco de Porter para explicar por qué un sector deja dinero y otro no: rivalidad, entrantes, sustitutivos y el poder de proveedores y clientes. Explica el sector, no a la empresa.
Grupo de clientes que entraron en el mismo periodo, seguido a lo largo del tiempo. Es la única forma honesta de ver si el producto está mejorando o solo creciendo.
Muchos vendedores, producto idéntico y ninguno con poder para mover el precio. Es un modelo juguete: sirve de referencia, y casi ningún mercado real se le parece.
Lo que dejas de ganar con la mejor alternativa que descartas. Si Marta tiene el horno libre una hora, el coste de hornear croissants no es la harina: es el pan que no cabe en esa hornada.
Lo que cuesta de verdad que alguien se vaya: selección, formación y meses a medio rendimiento. En la panadería salían 32 días de beneficio por cada ayudante que se iba.
El fijo no depende de cuánto produzcas —alquiler, seguro— y el variable sí. Es lo que explica un vuelo a 9,99 €: si el avión sale igual, cubrir algo del fijo es mejor que volar con el asiento vacío.
Dinero ya gastado que no se recupera decidas lo que decidas. No entra en ninguna decisión futura, y es el error más caro que se comete a diario: seguir con algo malo porque ya se pagó.
Lo que cuesta producir una unidad más. En la barra de Marta son 0,35 € de materia prima y horno; el alquiler no entra, porque no cambia por hornear una barra más.
La película: ingresos menos gastos a lo largo de un periodo. Termina en el beneficio, que es una opinión con reglas, no un saldo bancario.
El interés periódico que paga un bono, fijado al emitirlo. El precio del bono se mueve después; el cupón no.
La idea de que al 0% y al 100% de tipo la recaudación es cero, así que hay un máximo intermedio. Es cierta y casi inútil: nadie sabe dónde está ese máximo, y se usa como si sí.
La relación de corto plazo entre desempleo e inflación: bajar uno tiende a subir el otro. A largo plazo se aplana, y confundir los dos plazos ha costado varias décadas de política económica.
La convención que confunde a todo el mundo: no significan entrada y salida. Debe es el lado izquierdo del asiento y haber el derecho; lo que significan depende del tipo de cuenta.
El déficit es de un año —lo que se gasta de más—; la deuda es el acumulado de todos. Confundirlos hace que un titular sobre déficit suene a catástrofe o a nada según convenga.
Dividir una cifra nominal por el índice de precios para verla a precios de otro año. Restar la inflación del crecimiento es una aproximación que se desvía; dividir es exacto y cuesta lo mismo.
Repartir el coste de algo duradero entre los años que lo vas a usar. Es un gasto que no sale de la cuenta corriente, y por eso el beneficio y la caja no coinciden.
El que no se arregla creciendo, porque lo que sabe hacer la gente no es lo que el mercado pide. Se distingue del friccional (buscando) y del cíclico (la economía va mal).
Los dos caminos para los 200.000 € del obrador. La deuda se devuelve con intereses y no diluye; el capital no se devuelve y se lleva un trozo de la empresa para siempre.
Que tu porcentaje baje porque se han emitido participaciones nuevas. No es malo por sí solo: un trozo menor de algo mayor puede valer más.
Repartir para que lo que le pase a uno no te lo lleve todo. Reduce el riesgo específico sin sacrificar rentabilidad esperada, y por eso se le llama el único almuerzo gratis de las finanzas.
Que el coste por unidad baje al producir más, porque los fijos se reparten entre más unidades. Tienen suelo: pasado un punto, coordinar cuesta más de lo que ahorra.
Activo = Pasivo + Patrimonio neto. Lo que tienes es igual a lo que debes más lo que es tuyo, y ninguna operación puede romperla.
Que el producto valga más cuanto más gente lo usa. Es el foso más duro que existe y el más difícil de arrancar, porque al principio no vale nada para nadie.
Empezar por lo que tienes —quién eres, qué sabes, a quién conoces— en vez de por una oportunidad ideal. Marta no eligió la panadería: la dedujo de su horno y su barrio.
Cuánto cae la cantidad vendida al subir el precio un 1%. Por debajo de 1 en valor absoluto es inelástica y subir el precio aumenta el ingreso; por encima de 1 lo reduce. El pan de barrio es más inelástico que un refresco de marca.
Que las actividades de la empresa se refuercen entre sí. Porter (1996): copiar una actividad no sirve de nada si el sistema entero no la sostiene.
El precio al que la cantidad que se quiere comprar y la que se quiere vender coinciden. No lo fija ni el vendedor ni el comprador: sale del cruce, y por eso Marta no decide sola el precio del pan.
Combinación de decisiones en la que a nadie le compensa cambiar la suya si los demás no cambian la suya. Las dos gasolineras bajando el precio a la vez están en uno, y las dos ganan menos.
Los intereses son gasto deducible, así que parte del coste de la deuda lo paga Hacienda. Es la razón técnica de que endeudarse un poco salga barato, y de que endeudarse mucho no.
Solo hay dos formas de ganar —costes más bajos o algo que se pague más caro— y una decisión: a quién. Quedarse en medio es la posición que más veces acaba mal.
Coste o beneficio que recae en alguien que no participó en la transacción. El humo de una fábrica y la vacuna del vecino son el mismo fenómeno con el signo cambiado.
Herzberg: el sueldo y las condiciones evitan el descontento pero no motivan; motivan el reconocimiento y la responsabilidad. Por eso los 100 € más no arreglaron nada.
Situación en la que el mercado por sí solo reparte mal: externalidades, bienes públicos, información asimétrica o poder de mercado. Es el argumento económico de que exista regulación.
Cuatro pilares: separar a las personas del problema, centrarse en intereses y no en posiciones, generar opciones de beneficio mutuo y usar criterios objetivos.
Activo corriente menos pasivo corriente: el colchón para pagar lo que vence en el año que viene. Negativo y sostenido es la antesala del susto.
Lo que impide que un competidor te copie y te alcance: escala, red, coste de cambio, marca o regulación. Sin foso, un buen margen es una invitación.
Un experimento sirve si antes escribes qué esperas, qué vas a medir y qué número te haría cambiar de idea. Sin criterio escrito antes, cualquier resultado confirma lo que ya pensabas.
El directo grava lo que ganas o tienes (IRPF, Sociedades); el indirecto, lo que consumes (IVA). La diferencia se ve en la caja de Marta: el IVA lo cobra ella y no es suyo.
Quién paga de verdad un impuesto, que no es quien lo ingresa. Depende de las elasticidades: la parte más rígida del mercado se lo come, baje o suba el tipo.
Subida sostenida del nivel general de precios. No es que suba una cosa: es que el dinero compra menos. Por eso el sueldo de hace treinta años parecía dar para más piso.
Lo que entra por vender una unidad más. Se compara con el coste marginal, y la regla vale igual para una panadería que para una eléctrica: se produce mientras el ingreso marginal supere al coste marginal.
Perder el mercado por hacerlo todo bien: atender a tus mejores clientes te lleva a ignorar un producto peor y más barato que acaba subiendo. Christensen, y casi siempre mal usado.
Los intereses generan intereses. Es lo que convierte una diferencia pequeña de rentabilidad en una diferencia enorme de resultado, si se le da tiempo suficiente.
Variante para cuando el negocio todavía no existe: cambia socios y recursos por problema, solución y ventaja injusta. Más útil antes de tener clientes.
Ciclo de construir, medir y aprender lo más barato posible antes de comprometerse. Los seis sábados de Marta en el puesto eran exactamente eso, sin llamarlo así.
La idea de que la misma frase funciona con una persona y no con otra según su nivel de competencia y compromiso. Intuitivo, popular y con evidencia bastante más floja de lo que aparenta.
Margen que deja un cliente durante toda su vida como cliente. Calculado sobre el promedio miente; hay que hacerlo por cohortes, porque las camadas viejas y nuevas no se parecen.
Precio menos coste variable: lo que aporta cada unidad a pagar los fijos. En la barra de Marta, 1,20 € menos 0,35 € son 0,85 €.
Uno que necesita dos grupos a la vez —conductores y pasajeros, comercios y clientes—. El problema del huevo y la gallina se resuelve subvencionando el lado que menos aguanta esperar.
Las cuatro fases de un equipo: formación, conflicto, normalización y desempeño. El conflicto no es un fallo del proceso, es una fase; saltárselo es lo que deja equipos que nunca funcionan solos.
Oferta agregada frente a demanda agregada: el gráfico donde caben a la vez producción y precios. Sirve para separar un shock de demanda de uno de oferta, que piden políticas contrarias.
En un mundo sin impuestos ni quiebras, cómo te financies no cambia lo que vale la empresa. El valor lo hace el negocio, no la mezcla. Sirve para saber qué está creando el valor de verdad cuando el mundo real se aparta del supuesto.
La versión más pequeña que permite aprender algo real. No es un producto a medio hacer: si no responde una pregunta concreta, es solo un producto peor.
Repartir una tarta fija: lo que gana uno lo pierde el otro. La pregunta de los primeros quince minutos es si de verdad es fija, porque casi nunca lo es del todo.
Agrandar la tarta antes de repartirla, cambiando cosas que valen distinto para cada parte: plazo por precio, volumen por exclusividad.
Nominal es a precios corrientes; real, descontada la inflación. Marta pasó de 131.400 € a 144.540 € con precios subiendo un 12%: creció un 10% nominal y vendió menos pan.
Específico, medible, alcanzable, relevante y con fecha. Sirve para que «hay que mejorar el servicio» deje de significar cinco cosas distintas para cinco personas.
Redefinir el terreno en vez de pelear por el mismo trozo, cambiando qué se ofrece y qué se elimina. Funciona pocas veces y se cita como si fuera el plan por defecto.
Un objetivo cualitativo con tres o cuatro resultados clave numéricos. Su valor está en el enfoque, no en el seguimiento: si hay quince, no hay ninguno.
Pocos vendedores, cada uno pendiente de lo que hacen los demás. Las dos gasolineras de la rotonda: el precio de una depende de lo que haga la otra, no solo de sus costes.
Todo apunte se anota dos veces, en dos cuentas distintas y por el mismo importe. Por eso el balance cuadra siempre: si no cuadra, no es una opinión, es un error.
Meses que tarda un cliente en devolver lo que costó captarlo. Es el número que decide cuánto puedes acelerar sin quedarte sin caja, más que el LTV.
Valor de todo lo producido dentro de un país en un periodo. Suma valor añadido, no facturación: si sumaras la factura de la harina y la de la barra, contarías la harina dos veces.
Cambiar una parte del negocio manteniendo lo aprendido. No es empezar de cero ni es rendirse: Marta mató las magdalenas y se quedó con los clientes.
Cuánto puede apretar la otra parte para quedarse con el margen. Un proveedor único y un cliente que es el 60% de tus ventas hacen el mismo daño por caminos distintos.
La otra palanca: gasto público e impuestos. Es la que queda cuando el tipo de interés ya está en cero y la monetaria se ha quedado sin recorrido.
Lo que hace el banco central con el tipo de interés y la cantidad de dinero. En la zona euro no la decide España: es el trilema en acción.
Porcentaje reservado para incentivar al equipo. Si se crea antes de la ronda, lo pagan los fundadores; si se crea después, lo pagan todos. Es el detalle que no aparece en el titular.
La posición es lo que se pide —un 15%—; el interés es por qué se pide —la caja de este trimestre—. Sobre posiciones solo se puede ceder; sobre intereses se puede inventar.
El derecho del inversor a cobrar primero si se vende la empresa. Una 1x no participativa devuelve lo invertido antes de repartir; las variantes agresivas se comen la venta entera.
Lo que se exige por encima del activo sin riesgo por aceptar incertidumbre. Si no la hubiera, nadie compraría nada que pudiera bajar.
Cuando la demanda tira de ti en vez de al revés. El día que te quedas sin pan a las once y la gente vuelve mañana, no antes.
Apuntar hoy un gasto probable cuyo importe o fecha no se saben todavía. Sirve para que el resultado no mienta esperando a que llegue la factura.
La cifra a partir de la cual te levantas. Se escribe antes de entrar, y se escribe en un papel, porque dentro de la sala se mueve sola.
Las unidades que hay que vender para no perder dinero: costes fijos entre margen unitario. Con 120 € de fijos y 0,85 € de margen por barra, 142 barras al día.
La única cuenta que dice si una deuda pública es sostenible: si el tipo de interés real (r) es menor que el crecimiento (g), la deuda sobre PIB baja sola aunque no se amortice nada.
Cuando suben los tipos, los bonos ya emitidos valen menos, porque pagan menos que los nuevos. Es la razón de que en 2022 perdiera dinero mucha gente que tenía «renta fija».
Rentabilidad sobre fondos propios: beneficio entre lo que han puesto los dueños. Sube con deuda sin que la empresa gane un euro más, y por eso hay que mirarlo con el apalancamiento delante.
Meses de vida que quedan al ritmo de gasto actual: caja dividida entre burn rate. Es el número que decide si esta semana se contrata o se sale a vender.
Poder decir que algo va mal sin que te cueste. Edmondson lo midió en equipos clínicos: los mejores equipos reportaban más errores, no menos, porque los contaban.
Dar por hecho que los intereses son opuestos cuando no lo son. Es el sesgo que más acuerdos buenos destruye, porque impide preguntar.
El mercado total, el que tu producto puede servir y el que de verdad puedes alcanzar. Inflar el TAM es el deporte nacional de las presentaciones; el que decide es el SOM.
Lo que exiges a un proyecto para meterle el dinero. No es un dato del proyecto: es tu coste de oportunidad, y de dónde sale ese 10% es media asignatura.
Lo que se paga por el siguiente euro ganado. Nunca se aplica hacia atrás: subir de tramo no reduce nunca el neto, y creer lo contrario hace rechazar aumentos.
El total pagado dividido entre la renta total. En un impuesto progresivo siempre queda por debajo del marginal: con 30.000 € de base, marginal del 30% y medio del 23,9%.
La tasa de descuento que deja el VAN en cero, o sea la rentabilidad implícita del proyecto. Cómoda de comparar y traicionera: con flujos que cambian de signo puede haber varias.
Renuncia deliberada: hacer algo peor a propósito para hacer otra cosa mucho mejor. Es lo que impide copiar una pieza suelta, porque sin la renuncia la pieza no funciona.
No se pueden tener las tres a la vez: tipo de cambio fijo, libertad de capitales y política monetaria propia. España eligió las dos primeras al entrar en el euro, y por eso ya no puede devaluar.
La rentabilidad de un solo cliente, aislada del ruido del resto. Si un cliente pierde dinero, tener más clientes acelera el problema.
1.000 € de hoy valen más que 1.000 € dentro de un año, porque hoy se pueden poner a rendir. Toda la asignatura sale de aquí.
Pre es lo que vale la empresa antes de que entre el dinero; post es pre más la inversión. Un inversor que pone 1 M sobre 4 M post se queda el 25%, no el 20%.
Valor actual neto: la suma de los flujos futuros descontados menos lo que cuesta la inversión. Si sale positivo, la inversión crea valor por encima de lo que exiges; si no, no.
Producir aquello en lo que tu desventaja es menor, aunque seas peor en todo. Es lo que hace que comerciar convenga incluso al país más productivo, y lo que casi nadie entiende de Ricardo.
Un recurso da ventaja sostenible si es valioso, raro, difícil de imitar y la organización sabe explotarlo. El horno de 20.000 € de Marta falla en «raro»: lo compra cualquiera.
Coste medio ponderado del capital: lo que cuesta el dinero de la empresa mezclando deuda y fondos propios, cada uno por su peso. Es la vara con la que se mide si un proyecto merece la pena.
Zona de posible acuerdo: el tramo entre el punto de reserva de cada parte. Si no existe, ninguna técnica la crea; lo único que puede abrirla es cambiar lo que hay sobre la mesa.