El relevo: quién manda y desde cuándo
Los tres sombreros, el calendario del traspaso con fechas, qué decisiones pasan y cuándo, el sueldo del que se va y el protocolo familiar.
13 apartados·32 minutos de lectura·acaba con doce preguntas
- Marta es la dueña y los albaranes de la harina los firma su padre
- Dos avisos antes de empezar, y los dos son serios
- Los tres sombreros, y por qué se llevan a la vez
- El 30%, el 13% y el 3%: ¿de dónde sale ese número?
- El modelo formal: lo que cuesta un año sin fecha
- El sueldo del que se va: la cifra importa menos que el título
- Lo que Julián ha puesto, y de qué bolsillo ha salido
- El calendario: fechas, y una forma de comprobar cada una
- El protocolo familiar: qué es, a quién obliga y qué no cabe dentro
- Simulador: lo que cuesta un año más sin fecha
- Ejercicios resueltos
- Lo que este módulo no puede decirte: si tu hijo vale
- Quiz — El relevo
Marta es la dueña y los albaranes de la harina los firma su padre
La panadería es de Marta. Lo dice el balance de Contabilidad: ella puso 10.000 € de sus ahorros, el banco le prestó 20.000 € y con eso compró el horno de 25.000 €. Ella firmó el alquiler y ella responde del préstamo. El cien por cien es suyo y no hay socios.
Pero hay una persona más en el obrador desde el primer día. Julián, su padre, panadero de toda la vida. Entró «a echar una mano» con las madrugadas y ahí sigue, tres años después. No tiene contrato. No cobra. No tiene ni una participación.
Y decide. Los pedidos de harina los firma él. Los tiempos de fermentación los pone él. Cuando Marta quiso probar una harina dos céntimos más barata, Julián llamó al proveedor y anuló el pedido. Marta se enteró por el albarán.
Si le preguntas a Julián quién manda, contesta lo mismo que contestaría tu padre: «la panadería es de ella, yo solo echo una mano». Los dos lo dicen. Ninguno se lo cree. Y no hay una sola línea escrita que diga quién decide qué.
Esto no es un problema legal. Legalmente está resuelto: Marta es la titular y punto. El problema es que nadie ha dicho en voz alta cuándo deja de decidir el que decidía, y eso cuesta dinero todos los meses. Este módulo lo pone en euros.
| La pregunta | La respuesta corta |
|---|---|
| ¿Cuánto cuesta un año así? | 19.127,25 € con los supuestos del simulador: decisiones que no se toman, dinero sin título y valor que se descuenta |
| ¿Y cuatro años? | 97.524 €, con el peor supuesto puesto: casi cuatro años del beneficio normalizado |
| ¿Cuánto cuesta escribir el calendario? | 6.500 € una vez, y se paga solo en 1,7 años |
| ¿Qué le pagamos a Julián? | La cifra da igual. Lo que decide es a cambio de qué y hasta cuándo |
Hay una quinta, y es la que nadie hace. Julián tiene dos hijas. Rosa, la otra, no trabaja aquí. Su padre lleva tres años poniendo trabajo gratis en el negocio de su hermana. Eso también tiene una cifra, y sale más abajo.
📋 Guía docente del módulo
Objetivos
- Separar propiedad, gestión y trabajo en un negocio familiar, y decir quién tiene cada uno y qué hay escrito de cada uno.
- Poner en euros el coste de un año de indefinición, descompuesto en decisiones no tomadas, dinero sin título y descuento de dependencia.
- Escribir un calendario de traspaso con fechas concretas, con qué decisión pasa en cada una y con la prueba de que ha pasado.
- Distinguir las tres formas que puede tomar el dinero del que se va —sueldo, renta de propiedad o pago aplazado— y calcular el coste de cada una.
- Explicar qué es un protocolo familiar, a quién obliga, qué no se puede pactar en él y qué consecuencias fiscales tiene lo que se decida.
Resultados de aprendizaje
- RA1. Construir la tabla de los tres sombreros de un negocio concreto, con nombres propios, y señalar las casillas que no tienen respaldo escrito.
- RA2. Calcular el coste anual y acumulado de la indefinición con sus tres sumandos, y decir cuál de ellos es dinero y cuál no.
- RA3. Redactar un calendario de traspaso de al menos cinco hitos, cada uno con fecha, decisión y forma de comprobar que se ha cumplido.
- RA4. Comparar el coste de empresa de un sueldo de transición con el de un pago aplazado, y explicar cuál de los dos es gasto y cuál no.
- RA5. Identificar los límites legales de un protocolo familiar en derecho común y el requisito fiscal que condiciona la reducción del 95%.
Bibliografía de referencia
Las cuatro primeras son norma y se citan por artículo. Las cinco siguientes son literatura, con año y revista. La última es de parte, y por eso va dicho.
- Real Decreto de 24 de julio de 1889, Código Civil. Arts. 1255 y 1271 (lo que se puede pactar y lo que no), 806 a 808 (la legítima), 1035 y 1045 (la colación) y 1056.2 (la partición cuando hay una empresa dentro).
- Real Decreto 171/2007, de 9 de febrero, por el que se regula la publicidad de los protocolos familiares. Los tres grados de publicidad, y a qué sociedades alcanza.
- Ley 29/1987, de 18 de diciembre, del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, art. 20.2.c; y Ley 19/1991, de 6 de junio, del Impuesto sobre el Patrimonio, art. 4.Ocho. La reducción del 95% y el requisito del que la sostiene.
- Real Decreto Legislativo 8/2015, de 30 de octubre, Ley General de la Seguridad Social, art. 214. La jubilación activa, que es lo que permite que Julián cobre y cotice.
- Tagiuri, R. y Davis, J. A. (1996). Bivalent Attributes of the Family Firm, en Family Business Review, 9(2). El modelo de los tres círculos, que circulaba en copias desde 1982.
- Ward, J. L. (1987). Keeping the Family Business Healthy. Jossey-Bass. De aquí salen el 30%, el 13% y el 3% que se citan en todas partes.
- Handler, W. C. (1994). Succession in Family Business: A Review of the Research, en Family Business Review, 7(2). Qué se había medido de verdad hasta esa fecha, que era poco.
- De Massis, A., Chua, J. H. y Chrisman, J. J. (2008). Factors Preventing Intra-Family Succession, en Family Business Review, 21(2). Las causas por las que un relevo familiar no llega a producirse, ordenadas.
- Bennedsen, M., Nielsen, K. M., Pérez-González, F. y Wolfenzon, D. (2007). Inside the Family Firm, en Quarterly Journal of Economics, 122(2). Y Pérez-González, F. (2006), Inherited Control and Firm Performance, en American Economic Review, 96(5). Los dos que miden qué le pasa a la empresa cuando manda el hijo.
- Instituto de la Empresa Familiar, La Empresa Familiar en España. De donde salen el 57% del PIB privado y el 67% del empleo privado. Es una asociación de empresas familiares, así que el dato viene de quien más gana si el dato es grande.
Carga de trabajo estimada
| Actividad | Horas |
|---|---|
| Lectura y estudio del material | 5 |
| Simulador | 2 |
| Ejercicios resueltos y por cuenta propia | 4 |
| Aplicación a un caso propio: la tabla de los tres sombreros de un negocio que conozcas | 2 |
| Quiz y repaso | 2 |
| Total | 15 |
Evaluación: se supera con un 70% o más en el quiz de doce preguntas. Los contenidos entran en el examen final del máster.
Dos avisos antes de empezar, y los dos son serios
El primero es de fecha. Las referencias legales son de septiembre de 2026 y salen del BOE. La legítima, la colación y los límites del pacto sucesorio cambian poco, pero cambian. Y hay seis territorios con derecho civil propio —Cataluña, Aragón, Galicia, Navarra, País Vasco y Baleares— donde una parte de este módulo no aplica, porque ahí sí caben los pactos sucesorios que el Código Civil prohíbe. Antes de firmar nada, esto se lleva a un notario y a una gestoría.
El segundo es de alcance. Aquí no se contesta cuánto vale el obrador. Se usa un múltiplo de tres sobre el beneficio normalizado porque hace falta un número, y va marcado como supuesto cada vez que aparece. Valorar un negocio pequeño es otra cosa y merece su propia pieza. Tampoco se reparte ninguna herencia: se calcula qué se ha movido ya sin que nadie lo apuntara.
Los tres sombreros, y por qué se llevan a la vez
En un negocio familiar la misma persona lleva tres sombreros distintos. Son independientes y se confunden a diario.
| Sombrero | Qué da | Cómo se cobra | Cómo se pierde |
|---|---|---|---|
| Propiedad | Derecho al beneficio y a decidir quién dirige | Beneficio, dividendo o venta | Vendiéndola o muriéndose |
| Gestión | Derecho a decidir el día a día | Sueldo de dirección | Cesando |
| Trabajo | Horas puestas en el obrador | Nómina o factura | Dejando de ir |
El modelo de los tres círculos de Tagiuri y Davis pone familia, propiedad y empresa. Es el mapa clásico y sirve para ver quién está en cada intersección. Aquí se usa una versión distinta a propósito: se parte «empresa» en gestión y trabajo, porque es ahí donde vive el problema de Marta. Quien pone las horas y quien decide no son lo mismo, y confundirlos es lo que hace que un padre que friega bandejas crea que ha comprado el derecho a elegir la harina.
Ahora la tabla de verdad. La del obrador, con nombres.
| Sombrero | Quién lo tiene | Qué hay escrito |
|---|---|---|
| Propiedad | Marta, el 100% | Sí. El balance, el alquiler y el préstamo |
| Gestión | «Marta», dicen los tres | Nada. Y la harina la firma Julián |
| Trabajo | Marta, Julián y Nacho | Solo el de Nacho, que tiene contrato |
Mira la columna de la derecha. El único que manda sin tener nada escrito es el único que no cobra nada. No es una paradoja: es el mecanismo. Julián no tiene un papel que le dé autoridad, así que la ejerce por la vía que le queda, que es firmar. Y a Marta le cuesta quitársela precisamente porque él no cobra.
El sombrero que no está escrito es el que más pesa. La propiedad se demuestra con un papel y el trabajo con una nómina; la gestión, si nadie la escribe, se demuestra firmando. Por eso el primer entregable de un relevo no es un testamento: es una lista de decisiones con un nombre al lado de cada una.
El 30%, el 13% y el 3%: ¿de dónde sale ese número?
Busca «empresa familiar» y a los dos minutos aparece: solo el 30% llega a la segunda generación, el 13% a la tercera y el 3% a la cuarta. Se cita como si fuera una ley física. No lo es.
Sale de un libro de John Ward de 1987. Ward siguió 200 empresas manufactureras del estado de Illinois, fundadas entre 1924 y 1984, y miró cuántas seguían en manos de la familia sesenta años después. Ese es el dato. Cuatro cosas conviene saber antes de repetirlo.
- Son doscientas. Y de un sector, la manufactura, y de un estado.
- «Sobrevivir» significa seguir siendo de la familia. Vender el negocio cuenta como fracaso, y vender puede ser la mejor decisión que tome esa familia.
- No hay grupo de control. Las empresas no familiares también cierran, y a los sesenta años quedan muy pocas de cualquier tipo.
- Es de 1987. Las fundadas en 1924 y las fundadas en 1984 no vivieron el mismo país.
El dato no está mal. Lo que está mal es citarlo sin nada de esto, que es como se cita siempre. Y la parte española tiene el mismo problema por el otro lado: el 57% del PIB privado y el 67% del empleo privado los publica el Instituto de la Empresa Familiar, que es una asociación de empresas familiares. El número puede ser bueno y la fuente sigue siendo de parte.
Un porcentaje sin muestra, sin definición y sin fecha no es un dato: es un adorno. Si te vas a apoyar en el 30% para convencer a tu padre, apóyate mejor en la cuenta de tu propio negocio, que esa sí la podéis discutir los dos.
El modelo formal: lo que cuesta un año sin fecha
Tres sumandos. Uno es dinero que sale, otro es dinero que no entra y el tercero no es dinero.
coste(t) = fricción(t) + saliente(t) + descuento(t)
Fricción. Cada año se quedan sin tomar b decisiones porque no está escrito quién decide. De esas, una fracción a eran buenas y habrían dejado v euros al año cada una. Y no se retoman: se quedan ahí mientras el mando siga sin aclararse. Así que lo que se pierde crece cada año.
fricción(t) = Σi=1..t mín( v × b × a × i , 12.757,50 )
El tope es la mitad del beneficio normalizado del obrador. Sin él la cuenta pide más beneficio del que hay.
Saliente. Lo que se lleva el que se va cada mes sin que esté escrito a cambio de qué. Si parte de ese dinero corresponde a horas que hace de verdad, esa parte no es coste del relevo y no entra aquí. El simulador arranca con los 900 € enteros dentro, que es el peor supuesto, y el mando está para bajarlo.
saliente(t) = S × 12 × t
Descuento. El obrador vale menos si depende de una persona y no está escrito quién la sustituye. Cinco puntos por año sin calendario, con tope en el 30%.
descuento(t) = V × mín(0,05 × t , 0,30)
Y ahora V, que es donde el módulo tiene que enseñar la tripa. El obrador vende 300 barras a 1,20 €, con 0,35 € de coste variable y 120 € de costes fijos al día. Eso son 255 € de margen y 135 € de beneficio diario, 49.275 € al año.
ingresos 300 × 1,20 × 365 = 131.400,00 €
coste variable 300 × 0,35 × 365 = 38.325,00 €
costes fijos 120 × 365 = 43.800,00 € (el puesto de Nacho, 23.760 €, va dentro)
───────────
beneficio = 49.275,00 €
− lo que costaría pagar a alguien
que hiciera lo que hace Marta = 23.760,00 €
───────────
beneficio NORMALIZADO = 25.515,00 €
V = 3 × 25.515 = 76.545,00 €
Restar lo que costaría sustituir a la dueña se llama normalizar, y es el paso que casi nadie da. Marta no tiene nómina, así que su trabajo aparece en la cuenta como beneficio. No lo es: es sueldo disfrazado.
Y hay un segundo trabajo sin nómina en esa cuenta. Julián hace el equivalente a dos días de cada cinco, que son 9.504 € al año de coste de empresa. Normalizándolo también, el beneficio de verdad son 16.011 € y el obrador vale 48.033 €.
| Qué se normaliza | Beneficio | Valor a 3× |
|---|---|---|
| Nada: la cuenta tal cual | 49.275 € | 147.825 € |
| El trabajo de Marta | 25.515 € | 76.545 € |
| El de Marta y el de Julián | 16.011 € | 48.033 € |
El obrador vale tres cifras distintas y las tres son ciertas. La de arriba es la que dirías vendiendo. La de abajo es la que dirías comprando. El simulador usa la de en medio, y el múltiplo de tres es un supuesto, no un dato de mercado.
El tercer sumando no es dinero: es valor, y solo se cobra el día que el obrador se venda, se herede o se hipoteque. Se suma en la misma línea porque sale del mismo bolsillo, y eso es una simplificación fuerte. Si el negocio no cambia de manos nunca, ese sumando no se paga nunca.
El sueldo del que se va: la cifra importa menos que el título
Marta quiere empezar a pagarle a Julián 900 € brutos al mes. Es una buena idea y está mal planteada, porque falta lo único que decide: a cambio de qué, y hasta cuándo. El mismo dinero puede ser tres cosas distintas.
| Qué es | Qué lo justifica | Coste al año | Cuándo acaba |
|---|---|---|---|
| Nada escrito | Nada. Sale de la caja | 10.800 € | Nunca |
| Sueldo por trabajo real | Las horas que hace de verdad | 14.320,80 € | El día que dice el calendario |
| Renta de propiedad | Ser dueño de algo | 10.800 € | Cuando deje de serlo |
| Pago aplazado de su parte | Comprarle el negocio a plazos | 0 € de gasto | Al pagar el último plazo |
Fíjate en la fila del sueldo. Es la más cara de las cuatro, porque encima de los 900 € van los seis tipos de cotización que se desmenuzan en Contratar y despedir: 32,60%, que sobre 900 € son 293,40 € al mes.
900 × 1,3260 = 1.193,40 € al mes 1.193,40 × 12 = 14.320,80 € al año frente a sacarlo de la caja, 10.800 € al año diferencia = 3.520,80 € al año
Y aun así es la buena. Los 3.520,80 € de más compran cuatro cosas que la caja no compra: es gasto deducible, Julián cotiza, hay una fecha de fin escrita y desaparece el riesgo de que la Inspección lo vea. Ese riesgo no es teórico y su factura está calculada en el módulo de contratación: cuatro años de cuotas más un recargo del 20%, más la sanción del art. 22.2 LISOS.
Y hay una condición que casi nadie mira. Julián está jubilado. Cobrar una nómina y la pensión a la vez solo es posible por la jubilación activa del art. 214 LGSS, y tiene requisitos: haber llegado a la edad ordinaria, tener el 100% de la base y, desde la reforma de 2024, un porcentaje de pensión que sube con los años que se retrase. Es compatible y no es automático.
La última fila no es el caso de Julián, y merece decirlo. Julián no tiene ninguna parte del obrador, así que no se le puede comprar nada. Está en la tabla por dos motivos. Es la forma que toma el dinero en el relevo siguiente, el de Marta. Y es la única de las cuatro que no es un gasto: pagar plazos de una compra sale de la caja y no baja el beneficio. Confundir las dos cosas es el error que hace que un negocio parezca que pierde dinero el año en que se está pagando a sí mismo.
Hay una trampa fiscal escondida en la última columna. La reducción del 95% del art. 20.2.c de la Ley del ISD, la que permite que una empresa familiar pase a los hijos casi sin impuesto, se apoya en la exención del art. 4.Ocho de la Ley del Patrimonio. Y esa exención exige que la actividad sea la principal fuente de renta de quien la ejerce: más de la mitad de su base imponible. Una dueña que no se pone sueldo y vive de otra cosa puede perder la reducción entera. El sombrero de trabajo, que parecía el menor de los tres, resulta que sostiene al de propiedad.
Lo que Julián ha puesto, y de qué bolsillo ha salido
Tres años de madrugadas sin cobrar. Eso tiene una cifra y se calcula igual que cualquier otro coste de personal.
lo que cuesta un puesto entero, al año = 23.760,00 € (de Contratar y despedir)
lo que hace Julián: dos días de cada cinco × 0,40
───────────
al año = 9.504,00 €
tres años = 28.512,00 €
Marta no ha pagado 28.512 € que debería haber pagado. El obrador ha ganado ese dinero de más y está dentro de los 49.275 € de beneficio anual que la cuenta enseña. Ese beneficio es, en parte, el sueldo de su padre.
Y Julián tiene dos hijas. El día que se reparta lo suyo, Rosa va a hacer una cuenta muy parecida a esta. Le saldrá que la mitad de esos 28.512 € era suya: 14.256 €.
¿Tiene razón? Jurídicamente es discutible. La colación de los arts. 1035 y 1045 del Código Civil habla de bienes recibidos por donación o título lucrativo, y el trabajo gratis no es un bien: es un servicio. Un juez puede no admitirlo. Rosa lo va a contar igual, y va a tener razón en lo que de verdad importa, que es que ha pasado.
Las tres salidas son aburridas y funcionan. Reconocerlo por escrito, con la cifra y la fecha, aunque no se pague hoy. Pagarlo, poniéndole nómina desde ya y dando lo de atrás por perdido. O compensarlo en el testamento, usando el art. 1056.2, que permite a un padre adjudicar la empresa a un hijo y pagar en metálico a los demás. La cuarta salida, no decir nada, es la que se elige el 90% de las veces y la única que garantiza la discusión.
El trabajo gratis de un padre en el negocio de un hijo no es un regalo sin factura: es una transferencia patrimonial que alguien va a contar más tarde. Contarla tú primero, con una cifra escrita, cuesta una tarde. Que la cuente tu hermana el día del notario cuesta la relación.
El calendario: fechas, y una forma de comprobar cada una
Un calendario de traspaso no es una intención. Es una tabla con tres columnas, y la tercera es la que lo convierte en algo distinto de una conversación.
| Fecha | Qué pasa ese día | Cómo se comprueba |
|---|---|---|
| 1 oct 2026 | Se escribe la lista de decisiones y quién firma cada una | La lista existe, en papel, con las dos firmas |
| 1 ene 2027 | Compras y proveedores pasan a Marta. Julián entra en nómina: 900 € brutos, dos días | Ningún albarán con la firma de Julián, y la primera nómina |
| 1 abr 2027 | Precios y producto pasan a Marta | La barra sube a 1,25 € sin consulta previa |
| 1 jul 2027 | Personas: contratar, horarios y vacaciones | El segundo ayudante entra sin veto |
| 1 ene 2028 | Julián baja a un día por semana: 450 € brutos | La nómina y el cuadrante del mes |
| 31 dic 2028 | Julián sale de la operación. Sigue opinando y no firma | Ninguna decisión suya en la revisión del trimestre |
Dos años y tres meses. No es un plazo sagrado: es el plazo que aguanta una lista de seis hitos sin que se olvide el primero. Y el orden no es casual. Primero se traspasa lo que se puede medir —compras, precios— y al final lo que toca a personas, que es donde más duele equivocarse.
La tercera columna es lo único que separa esto de un buen propósito. «Julián se va retirando» no se puede comprobar. «Ningún albarán lleva su firma» se comprueba mirando los albaranes, y si el 15 de enero hay uno firmado por él, el calendario no se ha cumplido. Eso no es una traición: es una fecha que hay que renegociar, y tener la conversación ese día es infinitamente más barato que tenerla tres años después.
Y la matriz de decisiones, que es el anexo del que cuelga todo. Cuatro papeles por fila, no dos.
| Decisión | Propone | Decide hoy | Decide desde |
|---|---|---|---|
| Proveedor de harina | Cualquiera | Julián | Marta, 1 ene 2027 |
| Precio de la barra | Marta | Los dos | Marta, 1 abr 2027 |
| Tiempos de fermentación | Julián | Julián | Julián, y no se toca |
| Contratar o despedir | Marta | Marta | Marta, ya |
| Comprar un horno | Cualquiera | Marta | Marta, ya |
Mira la tercera fila. Hay una decisión que no se traspasa, y ponerla por escrito es lo que hace creíble todo lo demás. Julián sabe de fermentación más que nadie del barrio y eso no cambia porque se jubile. Un calendario que se lo quita todo no se firma, y con razón.
Lo que convierte un calendario en un calendario es la columna de comprobación. Sin ella son seis frases amables con fecha, y las frases amables con fecha se incumplen sin que nadie pueda decir que se han incumplido. Con ella, el incumplimiento tiene día y se puede hablar de él.
El protocolo familiar: qué es, a quién obliga y qué no cabe dentro
Un protocolo familiar es un contrato privado entre los miembros de una familia que comparten un negocio. Ordena tres cosas: quién puede ser dueño, quién puede trabajar dentro y cómo se decide. No es un estatuto, no es un testamento y no es un pacto de socios, aunque se apoye en los dos últimos.
Su fuerza sale del art. 1255 del Código Civil, la libertad de pactos. Obliga a quien lo firma, como cualquier contrato. Y de ahí salen sus dos límites prácticos, que son los que hay que saber antes de pagar por redactarlo.
- No obliga a quien no lo firma. Un nieto que aún no ha nacido no está atado por nada.
- No puede repartir una herencia futura. El art. 1271.2 lo prohíbe en derecho común, salvo los pactos de partición del 1056.2. En Cataluña, Aragón, Galicia, Navarra, País Vasco y Baleares sí caben pactos sucesorios, y eso cambia el juego entero.
Dicho eso, lo que sí cabe dentro es casi todo lo que hace falta.
| Cláusula | Para qué sirve | Cómo se hace exigible |
|---|---|---|
| Quién puede entrar a trabajar | Evitar el puesto inventado para un sobrino | Requisitos objetivos: formación, experiencia fuera, proceso |
| Cómo se fija el sueldo de un familiar | Que no sea ni un favor ni un castigo | Precio de mercado del puesto, escrito |
| Qué pasa si uno se quiere salir | Que el que se va cobre sin romper la caja | Fórmula de valoración y plazo de pago, pactados antes |
| Quién decide cuando hay empate | Que una discusión no pare el negocio | Voto de calidad, o un tercero nombrado de antemano |
| Cómo se cambia el protocolo | Que no quede fosilizado | Mayoría y periodicidad de revisión |
Hay una cosa más, y es la que deja fuera a Marta. El Real Decreto 171/2007 permite dar publicidad al protocolo en el Registro Mercantil, en tres grados: mencionar que existe, depositarlo con las cuentas o inscribir las cláusulas que sean inscribibles. Pero eso es para sociedades mercantiles. La panadería es una empresa individual, así que su protocolo no se puede publicar, y frente a un tercero de buena fe no sirve de nada. Sirve entre quienes lo firman, que es para lo que se escribe.
Lo que cuesta, con las cifras del simulador: 5.000 € de redacción con un tercero que no sea de la familia, 700 € de notario y registro, y 40 horas de Marta y Julián a 20 €/h, que son 800 €. Total, 6.500 €. Las tres son cifras nuevas, no salen de ninguna factura y van marcadas como tales.
El valor de un protocolo no está en el papel: está en las doce discusiones que hay que tener para escribirlo. Por eso encargarlo a un despacho y firmarlo sin leerlo produce un documento perfecto y un efecto nulo. Y por eso el primer año de un relevo bien hecho es el más incómodo de los tres.
Simulador: lo que cuesta un año más sin fecha
Arranca con el obrador de Marta: seis decisiones al año que se quedan sin tomar, la mitad de ellas buenas, 1.500 € al año cada una, 900 € al mes para Julián y cuatro años de indefinición. Sale que dejarlo como está cuesta 97.524 € y escribirlo 39.641,60 €. Ahora haz esto: pon el pacto del dinero en «nada escrito». El calendario sigue ahorrando, pero la mitad menos. Y luego baja las decisiones bloqueadas a cero con el dinero sin pactar: escribirlo tarda 3,4 años en pagarse y a los cuatro solo ha ahorrado 1.154,50 €. Ese caso existe, y la respuesta honesta es que ahí casi no compensa.
Mira las dos primeras lecturas juntas y luego sube los años. El primer año escribirlo sale más caro: 25.320,80 € contra 19.127,25 €. El cruce llega a los 1,7 años. Un relevo bien hecho empeora la cuenta antes de mejorarla, y por eso se abandona en el mes cuatro.
Modelo juguete, y conviene saber de qué. Lo que sale de fuera: el 32,60% de cotización, que es la orden anual de cotización; el coste del puesto, 23.760 €, que viene de Recursos Humanos; y la cuenta del obrador —300 barras, 1,20 €, 0,35 € y 120 € de fijos—, que es la de Modelos de Negocio. Lo que está inventado: los 6.500 € de escribir el protocolo, el múltiplo de 3 que fija V en 76.545 €, los cinco puntos de descuento por año con tope en el 30% y el tope de fricción en 12.757,50 €. Ninguno sale de una factura ni de un estudio. Y en qué dirección se equivocan. El supuesto fuerte es que una decisión sin tomar no se retoma nunca. Ese se equivoca por arriba: en la vida real algunas se retoman solas. El valor de una decisión buena, 1.500 €, está puesto por abajo a propósito. La mayor de las tres del módulo, los cinco céntimos de la barra, deja 5.475 €. Lo que sí es fiel es la forma: el coste de no decidir crece más deprisa que lineal mientras el mando siga sin escribir, y escribirlo cuesta más el primer año que no escribirlo. Las dos cosas se ven moviendo un solo mando.
Y una simplificación que sí cambia una cifra, así que va con las dos. El simulador le paga a Julián 900 € planos durante los dos años del pacto: 28.641,60 € de coste de empresa. El calendario de arriba los baja a 450 € el segundo año, y entonces son 21.481,20 €. El simulador se pasa en 7.160,40 €, y se deja así porque el mando tiene un solo número.
✍️ Ejercicios resueltos
Ejercicio 1 — El año que viene, si nadie escribe nada. Con los valores de partida del simulador, calcula los tres sumandos del primer año y di cuál de ellos no es dinero. Compáralo con el beneficio normalizado del obrador.
Ver la solución
Paso 1 — La fricción. Seis decisiones se quedan sin tomar y la mitad eran buenas, así que se pierden tres. A 1.500 € al año cada una: 4.500 €. El tope de 12.757,50 € no muerde todavía.
Paso 2 — El saliente. 900 € al mes por doce meses, 10.800 €. Y no hay ninguna fecha en la que esto pare.
Paso 3 — El descuento. Cinco puntos sobre los 76.545 € del obrador: 3.827,25 €. Este es el que no es dinero. Es valor, y solo aparece el día que el negocio cambie de manos.
Paso 4 — El total y la comparación. 4.500 + 10.800 + 3.827,25 = 19.127,25 €. El beneficio normalizado son 25.515 € al año. Un año de indefinición se lleva el 75% de lo que el obrador gana de verdad.
El sumando que más asusta es el tercero y es el único que no sale de la cuenta corriente. El que de verdad duele es el segundo, porque son 10.800 € que salen todos los años y a nadie le consta a cambio de qué. La fricción, que es la partida que todo el mundo discute, es la más pequeña de las tres el primer año. Deja de serlo en el cuarto.
Ejercicio 2 — Los 900 € de Julián, de las tres formas. (a) ¿Cuánto cuesta al año sacarlos de la caja? (b) ¿Y ponerlos en nómina? (c) ¿Por qué la cara es la buena? (d) ¿Qué pasa si Julián sigue jubilado?
Ver la solución
Paso 1 — De la caja. 900 × 12 = 10.800 € al año. No es gasto deducible, no cotiza y no tiene final.
Paso 2 — En nómina. 900 × 1,3260 = 1.193,40 € al mes, 14.320,80 € al año. Son 3.520,80 € más, que es exactamente el 32,60% de cotización empresarial.
Paso 3 — Por qué la cara es la buena. Los 3.520,80 € compran cuatro cosas: deducibilidad, cotización de Julián, una fecha de fin escrita y quitarse de encima el riesgo de una liquidación de cuatro años con recargo del 20%. Si la probabilidad de inspección fuera solo del 10%, con una liquidación de 20.269,44 €, el valor esperado del riesgo ya son 2.026,94 € al año.
Paso 4 — La jubilación. Cobrar nómina y pensión a la vez exige la jubilación activa del art. 214 LGSS, y tiene requisitos de edad y de base. No es automática y hay que comprobarla antes de dar el alta, no después.
La opción barata cuesta 10.800 € al año durante un plazo indefinido; la cara cuesta 14.320,80 € durante dos años y luego cero. A cinco años, la barata lleva gastados 54.000 € y la cara 28.641,60 €. La forma en que se llama el dinero decide cuánto dinero es.
Ejercicio 3 — Lo que Julián ha puesto en tres años. (a) Cífralo. (b) ¿Dentro de qué número está escondido? (c) ¿Cuánto de eso le tocaría a Rosa? (d) Marta dice que se lo pagará «cuando pueda»: ¿qué le respondes con una cifra?
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Paso 1 — La cifra. Un puesto entero cuesta 23.760 € al año. Julián hace dos días de cada cinco, así que 9.504 € al año y 28.512 € en tres.
Paso 2 — Dónde está escondido. Dentro del beneficio. Los 49.275 € anuales que enseña la cuenta llevan 9.504 € que son sueldo de Julián sin pagar. El beneficio de verdad, normalizando los dos trabajos sin nómina, son 16.011 €.
Paso 3 — La parte de Rosa. La mitad de 28.512 € son 14.256 €. Jurídicamente es discutible que eso se colacione, porque un servicio no es un bien. En una conversación de familia no es discutible en absoluto.
Paso 4 — «Cuando pueda». Que ya puede. La nómina de Julián cuesta 14.320,80 € al año y el obrador gana 25.515 € normalizados: cabe, y deja 11.194,20 €. «Cuando pueda» no es una respuesta de tesorería, porque la tesorería da. Es una forma de no fijar la fecha, que es justo lo que este módulo entero está intentando evitar.
Un trabajo que no se paga no desaparece de la cuenta: se traslada al beneficio, y desde ahí a la parte de quien herede. La pregunta no es si se puede pagar. Es de quién es el dinero que ahora mismo se está ahorrando.
Lo que este módulo no puede decirte: si tu hijo vale
Todo lo anterior da por supuesto que el relevo se hace y que se hace dentro de la familia. Hay dos trabajos que miden qué le pasa a la empresa cuando eso ocurre, y no dicen lo que uno esperaría.
Pérez-González (2006) comparó empresas cotizadas estadounidenses que ascendieron a un familiar con otras que ficharon fuera. Las que promovieron a un familiar rindieron peor, y el efecto se concentraba en un sitio muy concreto: los herederos que no habían pasado por una universidad selectiva. Bennedsen y otros (2007) hicieron algo más limpio con datos daneses. Usaron el sexo del primer hijo del fundador como instrumento —tener un primogénito varón hace mucho más probable un relevo familiar, y no tiene nada que ver con lo bien que vaya la empresa— y encontraron caídas de rentabilidad de unos cuatro puntos.
Tres cosas antes de usar esto en una discusión familiar. Son empresas grandes, no obradores de barrio. El instrumento danés es ingenioso y sigue siendo un instrumento. Y «rentabilidad» no es lo único que una familia quiere de su negocio: si lo fuera, la mitad de estas empresas se habrían vendido hace veinte años.
Lo que sí se sostiene es más modesto y más útil: elegir al sucesor por orden de nacimiento es la peor de las reglas disponibles, y es la más usada. Cualquier criterio escrito —experiencia fuera, formación, un periodo de prueba con fecha— gana a la costumbre. Y escribirlo antes de saber a quién le toca es lo único que lo hace creíble.
Este módulo no contesta si tu hijo vale para llevar el negocio. Contesta cuánto cuesta no decidirlo, y esa cuenta se puede hacer sin ofender a nadie. La respuesta a la pregunta de arriba —«mi padre dice que ya mando yo y sigue firmando él»— no es una conversación sobre confianza. Es una fecha, una lista de decisiones y una nómina.
Quiz — El relevo
12 preguntas — se supera con 70% o más.